De niño, a mí me explicaban que el racismo no existía.
Tuve un padre tan pendejo: un mulato que pasaba por blanco mientras pensaba, al mirarse en el espejo, que era un poeta complejo. Hoy sólo habita en mi olvido. Fue jerarca del Partido. Fue más: ¡fue hasta embajador de ese estado de terror! Yo me quité su apellido.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
En mi infancia, en esa Habana que reside en mi memoria.
Tuve una abuela paterna que no fue familia mía. La señora era una arpía y una racista moderna. He aquí mi condena eterna a su crueldad infinita: mi niñez se felicita de que no crecí a su lado. Apoyó el terror de Estado del régimen sibarita.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno. Toma, lee.
Hoy 14ymedio publicó las siete décimas de mi más reciente entrega de “Diversionismo ideológico”, mi columna semanal. Las puedes leer de un tirón en su página o dosificarlas, una a diario, aquí, en Belascoaín y Neptuno, mi blog que también es tuyo.
No suelo escribir comentarios para explicar lo que escribo. Lo que escribo se explica por sí solo. O no se explica y punto. Sin embargo, por esta vez, hago una excepción, porque, luego de esos setenta versos, se me han quedado cosas en el tintero. Quiero hacer hincapié en el disgusto en nuestra sociedad —la cubana, se entiende, aunque lo mismo es aplicable a Estados Unidos— a la hora de enfrentar el racismo y las muchas formas de su violencia.
Hay gente que me ha dicho a lo largo de mi vida, en español y en inglés: “Yo no veo razas ni colores”, y, al decirlo, lo ha hecho siempre con las mejores intenciones. Pero quien no ve la raza tampoco ve el racismo. Y los problemas no se solucionan si preferimos pensar que no existen. No —tener que— pensar en la raza, no ver la raza, es un privilegio inmenso. Yo la veo cada vez que me miro al espejo. Y será un constructo social y todo eso, pero yo no lo inventé. Cuando llegué a este baile, ya estaba ahí, como el dinosaurio de Monterroso.
Ya que estamos: privilegios son también no tener que pensar en el género o en el dinero o en la orientación sexual o en el estatus migratorio o en la habilidad física o en otros factores que no menciono, porque no veo, porque no me vienen a la mente ahora mismo, mientras redacto esta nota.
Yo en Cuba era negro, aunque acá me pongan la etiqueta de “latine”, mientras repito hasta el cansancio que soy y seré cubano hasta que me apaguen el Morro; habanero, para más señas.
Jamás he tenido la opción de no pensar en mi persona como un ser racializado, incluso mucho antes de haber adquirido este vocabulario, cuando me reiteraban que el racismo era un rezago del pasado —que felizmente se había erradicado en Cuba—, mientras me enseñaban a odiar mi pelo, este pelo —todo sea dicho— hermoso. La conjunción de ese sentimiento —esa conciencia racial— con la falacia que aprendemos —que aprendimos— en casa de que la familia es sagrada fue el punto de partida de este ciclo de décimas. No, compatriotas. Del racismo hay que hablar, y hay que hablar en público. Y esa conversación tiene que ser incómoda, sobre todo para quienes nunca se han detenido a pensar en el tema. Créanme: más incómodo —¡más peligroso!— es el racismo. Por otra parte: la familia es quien demuestra serlo. La familia también se escoge. (Mi tía Lucy, que no es mi consanguínea, es más familia mía que toda “mi línea paterna”. Aprovecho para enviarle, públicamente, mi cariño de siempre).
En la columna de esta semana, mantengo mi política —mi poética— de ni contar una mentira ni dejar títere con cabeza. Aquí —y en todas partes—, lo personal es político. Voy más lejos: mi niñez demuestra el rotundo fracaso del régimen cubano en promover e implementar la justicia e igualdad racial en esa isla de la que escapé, como escapan miles de mis compatriotas por estas fechas.
Ya sé que el Estado es un sistema, y en mis versos me refiero a individuos. Pero el engranaje de una sociedad funciona —o deja de funcionar— porque hay gente que lo ejecuta. Esas criaturas y su racismo enfermizo pasaron por mi vida. Y todas apoyaban abiertamente a la “Revolución”, mientras me repetían que en la dictadura previa yo “no sería ni persona”.
Por tanto, este ajuste de cuentas en el ágora se lo debía a mi infancia. Lo dedico a racistas —de todos los géneros y las latitudes— que han defendido —¡y me han explicado!— la “Revolución Cubana”.
La patria se aprende en la familia. El racismo también. Edúcate y educa a tu descendencia.
No olvides que “los trapos sucios se lavan en casa” es un modo muy eficaz de proteger a quien te oprime.
Di tu verdad. Recuerda, con Audre Lorde, que “tu silencio no te protegerá”.
Tuve una novia en El Lido, cuyo padre era un racista. También era un comunista y un jerarca del Partido que vivía convencido de que el hermoso ideal de la justicia social no era aplicable a los negros… Y jamás fueron mis suegros ni él ni su esposa jovial.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno. Toma, lee.
Lo primero: es tradición en la prensa española gastarle alguna broma a la audiencia en el Día de los inocentes. Lo que quiere decir que esto, que es una bitácora de notas al vuelo, se presta para la gracia y, por tanto, me permite, una vez al año, difuminar esa línea que separa a la ficción de la realidad.
Lo segundo: no fueron pocos los amigos, conocidos y lectores de este blog que se creyeron el post de ayer. Y cualquiera los entiende. No es difícil imaginar que el régimen cubano —que se ha hecho a imagen y semejanza de alguno de los círculos del infierno dantesco— se apure a lavarse la cara y crear la ilusión de una apertura política y de intentar comprar con prebendas el silencio de sus críticos.
Por último: las inocentadas que he echado a rodar por estos lares han tenido un tema común: el castrismo y lo perjudicial que es el sistema comunista a tres sistemas básicos —el nervioso, el cardiovascular, el digestivo— y la cadena puerto-transporte-economía-interna. Me he enfocado en intelectuales orgánicos, nuevos modos de la infamia —una cerveza revolucionaria, un “app” para facilitarles la delación a los chivatos— o miembros de la estirpe de Lina Ruz. Confieso que hacer la mímica de la verborrea de Mariela Castro, Silvio Rodríguez o Miguel Barnet o incluso el súper-nieto es todo un desafío. Pero me he dado banquete en el proceso.
Como recordar es volver a vivir y a propósito de la inocentada de ayer, aquí les dejo los posts publicados en este blog en el día de los inocentes.
En 2009: La razón del tocororo, una crónica de la presentación, en uno de los salones de la Biblioteca Nacional “José Martí”, del poemario homónimo, hasta entonces inédito, del “General-Presidente”.
[Pueblo de Cuba] ¿Cómo un bastardo, barbudo, infame, déspota, hijo de una puta y un ñame, nacido con el nombre de Hipólito, en Birán, sembró ponzoña en este pueblo, como un alacrán?
En 2019 no publiqué ni una entrada por estos lares. (Por lo visto, estaba cargando las pilas, pues he publicado a diario desde el 30 de noviembre del 2020).
Me va a tildar de “odiador”, con desprecio, la señora a quien han hecho “doctora” por orden del dictador, a quien hicieron “doctor” por orden del General. El del cuerpo de tamal, que impone el terror de Estado, no merece un doctorado, sino un juicio criminal.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno. Si sientes que me repito, recuerda que más se repite la realidad cubana.
Parafraseo a Augusto Monterroso: cuando me desperté, el correo de la Revista Temas ya estaba en mi buzón. Lo recibí hace un rato, y en él veo otra señal de la desesperación del régimen cubano, que ya no sabe qué inventar para lavarse la cara.
Sin mucho tiempo para verificar la fuente o la intención, y sin ánimo o interés para responderle —y porque tengo presente aquel dictum de Audre Lorde de que «tu silencio no te protegerá»—, transcribo el texto tal cual. Bueno, me he tomado la libertad de corregir la sintaxis, la puntuación y alguna errata; además, he insertado los enlaces pertinentes.
Si alguien tiene más detalles respecto al próximo número de la publicación de marras o ha recibido una nota similar, que tenga la bondad de decirlo en los comentarios.
From: temas@icaic.cu To: Alexis Romay Sent: Wednesday, December 28, 2022 8:53:44 AM Subject: Una disculpa y una invitación a colaborar en nuestro espacio de debate
Estimado Alexis:
A propósito de tu tuit de ayer, te escribimos para ofrecerte una disculpa —en privado— por haberte bloqueado —públicamente— en Twitter, en marzo de este año, a raíz de aquella jocosa décima que publicaste para burlarte de uno de los debates que habíamos organizado. No queríamos hacerlo —lo de bloquearte, se entiende—, pero la orientación nos vino de arriba. Y ya sabes cómo son las cosas: donde manda el Ministerio del Interior no manda el Ministerio de Cultura. O igual se te ha olvidado, que llevas décadas fuera del caimán barbudo. (Por cierto, ahora que tenemos a una nueva persona a cargo de nuestra cuenta de Twitter, te acabamos de desbloquear. En unos días, muy discretamente, te seguiremos en esa red).
El párrafo anterior ya debería anunciar lo que viene a continuación, pero preferimos decírtelo de la manera más explícita posible. Para el año que se avecina, queremos, de una vez y por todas, seguir al pie de la letra lo que dicta nuestra misión: tenemos el «propósito de constituir un espacio para la reflexión crítica y el debate de ideas, en torno a los problemas de la cultura y el pensamiento social contemporáneos en Cuba y en el mundo». Por tanto, nos proponemos abrir la Revista Temas a las voces de la diáspora. (Nos han pedido —ya sabes quiénes— que no usemos la palabra exilio, pero, confiamos en que, pasito a pasito, podremos insertarla en nuestras páginas futuras. Roma no se construyó en un día).
En resumen: te invitamos a que hagas tu debut en el próximo número, que irá a imprenta a mediados de marzo, para conmemorar otro aniversario de la Primavera Negra. El título provisional del dossier que tenemos en mente es “Patria y vida”, y por esta vía abrimos la puerta —como hiciera hace unos meses el diario 14ymedio— para que nos des tu opinión respecto a este movimiento contracultural y su conexión a los sucesos del 11 de Julio.
Aunque te invitamos a que circules esta convocatoria entre tus amistades —de hecho, si te parece apropiado, puedes reenviarles este mismo correo—, te pedimos que, por favor, no divulges públicamente este mensaje. Si lo publicas en tu blog, negaremos rotundamente haberlo escrito. Te volveremos a bloquear en Twitter. Y te retiraremos la invitación a publicar en nuestro foro.
Por lo demás: ¡colabora con nuestro equipo! Recuerda: nos revisan los correos. No dudes en escribirnos. Estamos para servirte. (Es un decir, ya se entiende). Sin otro particular: recibe un cordial saludo del Consejo Editorial de esta, tu Revista Temas.
Un “doctor” que no publica, una “doctora” que miente y que llama “presidente” al dictador que le explica que, si el dado se complica, cambiarán de profesión, eso es la “Revolución”: terror, engaño, extremismo, falacia, hambre, nepotismo, odio, miedo y represión.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno. Si sientes que me repito, recuerda que más se repite la realidad cubana.
En mi infancia, allá en La Habana, con un título en la mano.
Soñé con un doctorado cuando hice mi maestría, lejos de la policía, lejos del terror de Estado de la isla en que han entregado el título de “doctora” a Lis Cuesta, la señora esposa del dictador, el del cuerpo represor, el de la ola represora.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno. Te invito a leer la décima de este día hace exactamente un año. Si sientes que me repito, recuerda que más se repite la realidad cubana.
A principios de mes —en viaje de trabajo a una conferencia en San Antonio, durante un paseo con par de amigas y colegas por una hermosa rivera, en una tarde espléndida, luego de la inconcebible hazaña de pasar varias horas sin pensar en Cuba—, me vino a la mente la dictadura de Díaz Canel, para recordarme que, sin importar lo lejos que esté —física o espiritualmente— de la isla, como bien dice Abel Sierra Madero, el cuerpo nunca olvida.
A modo de exorcismo, el cuerpo en cuestión me pidió un poco de humor o el bálsamo de una décima. Yo se la di. O quise dársela, pero en ese instante el repentismo me jugó una mala pasada. Y, a estas alturas del partido, eso es bastante raro.
Aquí dejo el video del intento fallido —aunque no tan fallido como el estado cubano—, y le añado a la espinela los tres versos finales, que no afloraron ante el sutil murmullo del río.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno. Te invito a leer la décima de este día hace exactamente un año. Si sientes que me repito, recuerda que más se repite la realidad cubana.
Para hacer un doctorado, juntemos diez mil palancas, tonfas, garrotes y trancas, el terror y su legado, que a Cuba entera han dejado con el odio a flor de piel, ¡como lo soñó Fidel! Y para empezar la fiesta, “doctora” será Liz Cuesta, y “doctor”, Díaz-Canel.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno. Te invito a leer la décima de este día hace exactamente un año. Si sientes que me repito, recuerda que más se repite la realidad cubana.
Este año descubrí a Pala, y su obra ha sido un feliz hallazgo. Ya sé que muchas de sus canciones se quedarán conmigo por siempre. De entre ellas, destaco “Ponme”, que —según las estadísticas de Spotify— es el tema que más escuché durante el año.
Mi predilección por los endecasílabos, la fluidez armónica y el texto en sí han hecho de esta belleza de canción una constante en la banda sonora de mi vida.
Aquí la canto un poco más rápido que como viene en el disco, para que quepa en un minuto. La letra les debe a dos grandes maestros y precursores del soneto. Y el autor los saluda en uno de sus versos. Yo lo saludo y le doy gracias por este bálsamo.
“Ponme” Letra y música: Pala
Ponme donde no alcance tu estatura, donde tu luz no sea imaginable. Ponme ante la pared, detrás del sable, o hazme lo que a los miedos la lectura.
Ponme los instrumentos de tortura y aprieta el torniquete, por si acaso. Ponme donde Petrarca o Garcilaso o ponme en el camión de la basura.
Ponme donde nacer esté prohibido o donde los crupieres del nirvana apuesten nuestras dichas al olvido.
Ponme en tu palomar o en tu ventana que yo seré el candil que siempre he sido: uno que solo alumbra con tu llama.
***
Posdata: A veces, lo inesperado merece décima aparte:
Querido Pala: tu canto me acompañó en la alegría (y en la tristeza, algún día), en la dicha, en el espanto, en la fiesta, en el quebranto… Te respondo de un plumazo: la guitarra, en mi regazo, reposa mientras redacto esta décima en el acto, y te devuelvo el abrazo.
Con el título en la mano, por allá por los noventa.
Regálenme un doctorado por escribir espinelas y mencionar las secuelas que sembró el terror de Estado contra un pueblo que ha logrado sacar del cajón del sastre la esperanza, aunque ese lastre del odio y la represión le impida a nuestra nación sobrevivir el desastre.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno. Te invito a leer la décima de este día hace exactamente un año. Si sientes que me repito, recuerda que más se repite la realidad cubana.
Ya que estamos: La foto que encabeza esta entrada es del día de mi graduación universitaria, con mis colegas del curso —habíamos empezado más de sesenta en primer año; nos graduamos menos de diez—, el título que no me regalaron, trenzas, aretes y un traje que me quedaba grande producto del hambre y otros efectos especiales.
Un doctorado en mentir —en adular e inflar globo, en ordeñar algarrobo, en el diario reprimir que ha impuesto ese malvivir, que es legado de Fidel, que hizo de Cuba un cuartel, y nos prohibió la fiesta— ha recibido Lis Cuesta, ¡igual que Díaz-Canel!
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno. Te invito a leer la décima de este día hace exactamente un año. Si sientes que me repito, recuerda que más se repite la realidad cubana.
Ya Lis Cuesta defendió una tesis doctoral. Y el del cuerpo de tamal, en las redes, la aplaudió. El mismo que se quejó de que en Cuba no hay pescado, ya recibió un doctorado en reprimir y acosar y, claro, en implementar en la isla el terror de Estado.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno. Te invito a leer la décima de este día hace exactamente un año. Si sientes que me repito, recuerda que más se repite la realidad cubana.