
Basta de continuidad
de ese régimen caduco
espolvorea maldad
en el campo y la ciudad.
¿Qué nos deja de legado
todo su terror de Estado?

Basta de continuidad
de ese régimen caduco
espolvorea maldad
en el campo y la ciudad.
¿Qué nos deja de legado
todo su terror de Estado?
ha venido a visitar.
¿Cómo escribe? Al caminar:
oye lo que dice el viento.
Yo estoy loco de contento,
porque habló de la belleza:
¿Qué la forma? ¿Dónde empieza?
¿Qué cosa es la poesía?
Mil gracias, amiga mía.
¡Gracias por tu gentileza!

Yo la única bandera que saludo
es la que me hizo mi hijo con sus Legos.
(El trapo ha alimentado tantos egos
que lo usan como lanza y como escudo).
El himno que yo canto no es de guerra,
no invita al pueblo a una muerte gloriosa,
no empuña un arma, no cava una fosa
para sembrar más muertos en la tierra.
La patria que yo sueño no te acosa.
La tierra que yo añoro no secuestra
ni arresta a diario a la ciudadanía.
El ave nacional no es la tiñosa.
La Cuba que yo quiero no es siniestra.
La Cuba que yo quiero es tuya y mía.
Himno nacional cubano, con las variaciones de rigor
Música: Perucho Figueredo
Letra y arreglos: Alexis Romay
Basta de secuestrar a la gente.
Pensar no ha de ser delito en nuestra tierra.
Basta ya de esos gritos de guerra.
Basta ya, que queremos vivir.
Basta de reprimir: reprimir
envilece a diario a la nación cubana.
Di que “no”. Ven y salva el mañana,

A Anna Kushner y, claro, a su familia
Se nos ve la sonrisa en la mirada
y esas palmas —de fondo— en el paisaje
evocan otra tierra y el Gran Viaje
a un universo que no entiende nada
de aquel país visto en cámara lenta,
del mismo que hace tiempo nos fugamos
para decir a diario que aquí estamos
a salvo mientras pasa la tormenta.
La tormenta, el exilio, la añoranza,
el recuerdo imposible de una vida
—la vida que no fue, la que no ha sido—,
la memoria, la fe, la destemplanza,
el dolor de la espera, la partida
y, al final del trayecto, nuestro olvido.
***
[Ilustración: Omar Santana].
nos honró con su visita
mi estimada Margarita
y habló de lo cotidiano,
de su madre, su raíz…
Su voz fluyó como un río.

“Porque son formas perfectas,
me gustan las formas breves”,
porque son graves o leves,
cortas, concisas, directas,
porque trazan líneas rectas
que llevan al contenido,
porque cuentan lo vivido
con precisión y elegancia,
porque eluden la distancia
que nos impone al olvido.

cubano (que es hablar mierda),
que se asociaron al Mal,
el lenguaje corporal
que en la Cuba comunista
lo usa el médico, el taxista…
y que en esa dictadura
vive el quinto clavadista.
***
PD: A quienes visitan estos lares por primera vez (que no son legión, pero no son pocos): en la espinela anterior inserté algunos enlaces, que incluyen una parodia a Hamilton —con el trasfondo de la historia cubana—, así como dos ensayos, una décima, un soneto, tres canciones de mi puño y letra, un fragmento de La apertura cubana y un cuento que aparece en mi primera novela. Si les apetece leer más de este escriba, recomiendo que empiecen con esta selección de textos breves que abarcan un abanico de géneros, formatos, registros, estilos y, con algo de suerte, mostrarán alguna coherencia ética, estilística y estética. También les invito a que regresen a este blog, que lancé al éter en febrero de 2008 y en el cual, desde el 30 de noviembre de 2020 —inspirado por el Movimiento 27 de Noviembre—, he escrito una entrada diaria (décimas, en su mayoría). Ya si después de eso se quieren leer alguno de mis libros, no seré yo quien se los impida. La mesa está servida, comensales. ¡Buen provecho!

Era una hambruna terrible
y una miseria total,
nada había de “especial”,
si algo había predecible
del “período” imposible
—que tanto se prolongó
que hasta estos días llegó—
fue el miedo y la represión.
¡Porque esta Revolución
mata al ritmo del bongó!
***
[Ilustración: Garrincha].

La distancia que separa
que crea esta algarabía
de emociones, que dispara
con esa violencia rara
siempre tan propia del ruido
y del carmín encendido,
me sale hasta en los espejos.
New Jersey no está tan lejos.
Más lejos está el olvido.

El “Período Especial”:
quizá el más grande eufemismo
de los tantos que el castrismo
nos impuso. En general:
y aquel apagón constante
—la luz duraba un instante,
lo mismo duraba el agua—.
Fuimos el hierro en la fragua,

y por contar mi verdad
y criticar la excrecencia,
el chantaje, la violencia
de un régimen criminal
que al mando de un general
ha vuelto a un país entero
Me cago en su tribunal.

El hambre de aquella Habana
de mis días me acompaña.
Viajó conmigo hasta España
en década ya lejana.
Me despierta en la mañana.
Mis anhelos satisfechos
estarán cuando los hechos
constaten que hay patria y vida.

Me preguntan “¿qué es Virulo?”,
cual si de cosa se hablara:
parece una capibara
con el carisma de un mulo;
sin pudor ni disimulo
vendiéndole el alma al diablo.
¿Entienden ya de quién hablo?
¡Es el bufón de la corte!