
La saga de Alpidio Alonso
(¿viene del Maleconazo
o aquella vez se hizo el sonso?)—
comienza con el responso,
luego escala a la censura,
que un ministro de cultura
castrista que se respete
la represión pura y dura.

La saga de Alpidio Alonso
(¿viene del Maleconazo
o aquella vez se hizo el sonso?)—
comienza con el responso,
luego escala a la censura,
que un ministro de cultura
castrista que se respete
la represión pura y dura.
Dura, Magaly
Letra y música: Alexis Romay
Dura, Magaly, que Cuba está bien dura.
¿Y qué esperabas tú de esta dictadura
que está cavando su propia sepultura?
¿Viste lo que hizo el ministro de cultura?
Dura, Magaly, La Habana está en candela.
Este apagón no lo alumbra una vela.
No hay quién se meta esta telenovela
que se parece a la Argentina de Videla.
Dura, que la cosa está bien dura.
Dura, que esto es una dictadura.
Dura, Magaly, la cosa aquí está en llama.
No hay libertad, pero tampoco hay jama.
Por eso es que hay tanto cubano en Alabama.
¿Y Pérez Roque? ¡Gozando el Plan Pijama!
Dura, Magaly, tu estirpe lo sabía
que hay que lucharla por la noche y por el día
y, aun así, la despensa está vacía
y, si protestas, viene la policía.
Dura, que la cosa está bien dura.
Dura, que esto es una dictadura.
Dura, Magaly, qué dura esta desgracia
y lo que te cuenta el gobierno, qué falacia.
Todo es abuso, represión y burocracia.
Apúntate y ven a pedir la democracia.
Dura, Magaly, no te pierdas la cola,
que, si te enganchas, vas a dar pie con bola.
Tú eres la última, pero no estás sola.
La libertad te va a arrastrar como una ola.
Dura, que la cosa está bien dura.
Dura, que esto es una dictadura.

Tanto que nos esforzamos
en crear la desmemoria
y hoy quieren cambiar la historia:
las mentiras que contamos,
las verdades que ignoramos,
una sarta de omisiones
y de falsificaciones,
currículos escolares
dictados por militares,
los encierros, las traiciones…
***
[Ilustración: Garrincha].


La dictadura racista de los #Castro no descansa. Hace ya una década sentenció a dos años de prisión a Pánfilo por pedir «jama y libertad». El régimen pensó que a quién le iba a importar la suerte de un pobre negro #cubano. Lo mismo ocurrió con Orlando Zapata Tamayo, a quien el #castrismo dejó morir tras las rejas luego de una prolongada huelga de hambre en la que pedía que se le reconociera su humanidad. Sus carceleros —y el Carcelero en Jefe— pensaron de nuevo que a quién le iba a importar la vida o la muerte de un pobre negro cubano. Y a muchos nos importó.
No conocía personalmente a Pánfilo ni a Orlando Zapata Tamayo (que en paz descanse), como tampoco conozco a Hanoi. Y eso no es requisito para exigir que lo liberen ya. La indefensión de la ciudadanía #cubana ante los desmanes del estado no es nueva. Pero la saña con la que los mayorales de la junta militar de Díaz Canel tratan a la población negra de #Cuba es particularmente cruel. Mientras más oscura la piel es más despiadado el veredicto.
Firma esta petición y corre la voz. Y recuerda aquella famosa advertencia de Audre Lord: «tu silencio no te protegerá».
Lázaro, levántate y anda.

Yo respaldo la violencia
parada en puntas de pie;
bailaré mi pas de deux
al compás de esta indecencia
que ha llevado a la indigencia
a un país tan reprimido,
tan adaptado al olvido,
la mentira, la amenaza,
el arresto y la mordaza
siempre a manos del Partido.
***
[Ilustración: Garrincha].
Pie forzado:

Bienvenido a Cuba
Letra y música: Alexis Romay
Bienvenido a Cuba, una dictadura
que personifica el ministro de cultura
que sale a la calle con el manotazo
como antes hiciera en el Maleconazo.
Y la policía lo acompaña en reprimir.
En la dictadura se gobierna a dedo,
pero siempre hay alguien que se enfrenta al miedo
y sale a la calle porque es su derecho,
sale a dar la cara, a poner el pecho.
Y la policía hoy la vuelve a reprimir.
Hay tanta mentira, hay tanta censura,
ay, tanta violencia en esa dictadura
que saca los tanques, que sale a la calle
con tal de lograr que el pueblo se calle.
Y la policía tiene orden de reprimir.
Cuba es una isla que abolió el futuro.
Hoy, por suerte, vemos grietas en el muro,
voces en la calle que brindan aliento
y que simpatizan con el movimiento
que a la policía le pagan por reprimir.
El castrismo ha sido una noche oscura,
eso es lo que pasa en una dictadura
que sale a la calle cuando arranca el día
a meterle miedo a la ciudadanía
con la policía, con la policía,
con la policía, con la policía…

¿Cómo le explico a un vecino
(por más que esté amargo el vino)?
¿Cómo le explico un sistema
donde todo es entresijo,
farsa, engaño, revoltijo
que no cabe en un poema?
***
[Ilustración: Omar Santana].
Esta décima es parte de la serie “Cuba y lo inexplicable”. Las espinelas en cuestión pueden ser leídas independientemente o en conjunto. Si juntas, recomiendo recitarlas —sí, en alta voz, como en los matutinos escolares— en el orden en que fueron concebidas y publicadas en este blog: I, II, III, IV, V, VI, VII.

En medio de este repunte
—y para seguir la saga
cubana del descoyunte
y joder al transeúnte
con el poder del estado—,
quién mantenga en la libreta
a quién —de forma discreta
o indiscreta— haya emigrado.
***
[Ilustración: Garrincha].
Pie forzado: Yoani Sánchez


El ministro, en su cubil
—sus tracatanes con él,
gritando «¡Viva Fidel!»,
poniendo en alto el fusil—;
la policía, en acción;
el pueblo, en el desamparo
***
[Ilustración: Alen Lauzán].

—o transporte o libertades
o esperanza o Navidades
o acceso a carne o verdura
(pues la cosa está bien dura)—
dirán que hemos fracasado
—que creamos un estado
ubicuo y omnipotente
que ha subyugado a la gente—
y los hemos estafado.
***
[Ilustración: Garrincha].


—te recuerda que es poeta
y te tira una galleta
mientras te joroba el brazo;
entre zarpazo y zarpazo,
te dice que es editor;
silenciarte es su labor;
cita a Martí con el puño
y el vice le pone el cuño—,
sueña con ser boxeador.

No seremos como el Che.
¡Seremos como Magaly!
(Emigraremos a Cali
Nuestra lucha es otra cosa
—no es todo color de rosa
entre la hambruna y la intriga—
que esto está color de hormiga:
¡poner pies en polvorosa!
***
[Ilustración: Omar Santana].

Ven a comer anti pan
hecho de polvo de rocas,
y letal cual huracán.
Te hará falta un diazepán
—tal vez un té de amapola—
si quieres dar pie con bola
entre la hambruna y la anemia
en medio de una pandemia.
***
[Ilustración: Garrincha].

Es importante comer,
pero no todo en la vida
es pensar en la comida
o en “luchar” o en “resolver”.
Ser humano es más que ser
quién se preocupa a diario
en marcar el calendario
con los días que comió.
Hasta en eso fracasó

exige Díaz Canel
—¡y eso es bien fácil para él
prefiero tocar escalas
en la guitarra o el piano
y ese placer cotidiano
—que alguna vez fue promesa—
de poner pan en la mesa,
la quimera del cubano.
***
[Ilustración: Alen Lauzán].
Pie forzado: Diario de Cuba
