País de los eufemismos, país de un solo Partido, país del que ya se han ido —hartos de tus espejismos, tus falacias y extremismos, tu machismo rococó, tu violencia con bongó— los nietos del ideal, no te tomes esto a mal: ¡Qué triste es tu guaguancó!
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
País que vas cada día paso a paso hacia el abismo, no me hables de patriotismo, no me hables de la alegría de sentir la cubanía, no menciones el folclor, hoy que el cuerpo represor que destroza tu cultura sostiene a la dictadura y su Estado de terror.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
País de buches amargos —y no te hablo del café—, país en que el Comité te acusa si vendes pargos y aplaude a los lengüilargos, país en el que el gobierno sueña con que será eterno producto de la tenaza, los golpes y la mordaza: yo me escapé de tu infierno.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
El lunes pasado —en honor al día de Dr. Martin Luther King, Jr.— leí mi traducción de “Yo tengo un sueño”, ese hermoso y emblemático discurso del líder de los derechos civiles.
Mi idea original para este encuentro era reunirme con miembros del club de lectura que coordino en la librería, pero al mencionarlo a la promotora de eventos de Watchung Booksellers, de ella surgió la idea de que sería hermoso abrir las puertas a la audiencia de por estos lares. Y tenía razón. Lo fue. De tal suerte, quiero agradecer públicamente a Kathryn Counsell por gestionar —o, mejor dicho, soñar— esta tertulia y hacerla posible. También le agradezco inmensamente por filmar y editar el video.
Mi anhelo de declamar el texto en español respondía a varios motivos, pero este es quizá el más importante: a seis décadas de haber sido pronunciado, “Yo tengo un sueño” mantiene una relevancia abrumadora.
De ahí que, antes de dar inicio a la lectura, advirtiera a la audiencia que haría todo lo posible por leerlo sin que se me quebrara la voz. (No pude cumplir esa promesa. Como tampoco he podido —en la infinidad de veces que lo he leído a solas— impedir el nudo en la garganta).
En el preámbulo, dediqué la presentación:
– al maestro de preuniversitario Keenan Anderson, asesinado hace una semana por miembros de la policía de Los Ángeles, por el delito de ser negro y pedirles ayuda; – al artista Luis Manuel Otero Alcántara y al rapero Maykel “Osorbo” Castillo Pérez —ganador del Grammy, por su canción “Patria y vida”—, ambos ciudadanos cubanos que languidecen en prisión en Cuba por el delito de pensar por cabeza propia y ser negros; – a las mujeres negras en Cuba y Estados Unidos, que a diario se enfrentan a las violencias de la misoginia y el racismo; – a afrodescendientes en cada país erigido sobre los escombros de la trata transatlántica de gente esclavizada; – a mis ancestros de África, cuyo linaje desconozco, producto de esa forma de la violencia que es el olvido que impone el supremacismo blanco.
Después de la lectura, conversé con la audiencia acerca de los rigores y la responsabilidad de hacer que este discurso viajara de la lengua de Harriet Tubman a la lengua de mi abuela María Ibáñez Ibáñez.
En algún momento mencioné y agradecí a mis entrañables Juan Milà y Ariana Rosado Fernández, mis editores, a quienes tanto les debe esta traducción.
También parafraseé una de las cosas más hermosas que escribe Irene Vallejo en El infinito en un junco:
“Sin traducciones habríamos sido otros”.
Vallejo tiene razón en más de un sentido. Yo era otro antes de traducir este texto.
País de la resistencia, de la desesperación, de la madre en el balcón que se aferra a la creencia de que, en la mesa, la ausencia del hijo que decidió lanzarse al mar y escapó es ausencia pasajera: qué larga ha sido tu espera. ¡Qué amargo es tu quimbombó!
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
País de las delaciones, del chivato y la chivata promovidos por la ingrata matriz con que los matones que ordenan los apagones premian el gesto traidor: ¿sabes que será mejor que entrar en la delación por esa Revolución? No aplaudir a tu opresor.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
País de la subsistencia, de la falta de comida, de luchar la sobrevida, de los juicios en ausencia a exiliados, de violencia —metódica, estructural— por orden del General que te ha vuelto un cementerio: ¿soñaste con ser imperio? ¡¿Con ser imperio del mal?!
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
Julieta es tan argentina que el código en la pizarra (que no es código de barra), por coincidencia divina —con la selección andina— fue un tres que se repetía. No hubo mufa o brujería capaz de hacer que esa copa fuera a quedarse en Europa, pues Messi la merecía.
Busca Estado proxeneta ese régimen sexista, homofóbico y racista que convirtió a la croqueta en granada o metralleta y a los zombis en ministros. Busca traer suministros ese Estado de terror para el cuerpo represor, para arrestos y registros.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
He aquí el motivo por el que la juventud en Cuba rechaza las guayaberas.
Busca apoyo financiero —y una aguja en un pajar— esa junta militar que aquel primero de enero hizo de la isla un potrero, con el odio y la violencia, y que hoy vive en la opulencia propia de la cleptocracia, mientras Cuba en su desgracia sobrevive en la indigencia.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
Se busca amparo económico —con violencia y mil discursos, sin escatimar recursos ni estilo decimonónico— para el cultivo hidropónico de una población silente que idolatre al delincuente que nos arruinó —¡Fidel!—, mientras que Díaz Canel reprime a Cuba y su gente.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
Anuncio clasificado: Busca patrocinador el régimen represor que impuso el terror de Estado contra un pueblo que ha cruzado el Niágara en bicicleta. ¿Patrocinio o metralleta? Esa junta militar no se cansa de implorar limosna con escopeta.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
– al maestro de preuniversitario #KeenanAnderson, asesinado hace un par de días por miembros de la policía de Los Ángeles, por el delito de ser negro y pedirles ayuda; – al artista @luismanuel.oteroalcantara y al rapero @maykelosorbo —ganador del @recordingacademy, por su canción #PatriaYVida—, ambos ciudadanos cubanos que languidecen en prisión en Cuba por el delito de pensar por cabeza propia y ser negros; – a las mujeres negras en Cuba y Estados Unidos, que a diario se enfrentan a las violencias de la misoginia y el racismo; – a afrodescendientes en cada país erigido sobre los escombros de la trata transatlántica de gente esclavizada; – a mis ancestros de África, cuyo linaje desconozco, producto de esa forma de la violencia que es el olvido institucional.
Lo personal siempre ha sido político.
Ya lo dijo Dr. King: “La injusticia en cualquier lugar, es una amenaza para la justicia en todas partes”.
Se busca Estado extranjero que tenga empuje y billete que le dé vida al zoquete que —junto a Manuel Marrero— flota en el estercolero de la junta militar que ha hundido a Cuba en un mar de miseria y represión, hoy que esa Revolución ya sólo sabe matar.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
Se requiere patrocinio que le ayude a solventar a la junta militar décadas de latrocinio, de terror y del dominio de un Partido en el poder, que —de tanto envejecer— a ratos ya ni recuerda si es de derecha o de izquierda y no sabe en qué creer.
*** Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.