Abracadabra

Si vivías en La Habana,
por obra y gracia del trueque,
hoy vives en Mayabeque,
que a Castro le dio la gana
y se puso tarambana.
Aunque te provoque risa
y se burlen en La Lisa,
no hay quien te salve del cuero:
si antes eras habanero,
hoy vives en Artemisa.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Cuba, Insilio, Misceláneas, Una décima (a)parte | 3 comentarios

Némesis

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Artes visuales, Cuba, Exilio, Música, Represión | Etiquetado , , | Deja un comentario

Pequeña serenata diurna

Gusana será tu abuela,
si la tienes, malparido.
Eres hijo del olvido,
primo de la varicela…
y eso deja su secuela:
donde hay videntes, ves tuertos,
y, en la represión, aciertos.
Canta la loa al tirano,
mas no olvides que el gusano
se ensañará con tus muertos.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Cuba, Exilio, Insilio, Represión, Una décima (a)parte | 3 comentarios

¿Hasta cuándo, Silvio?

Entrevista a Eduardo Zequeira, frente al Carnegie Hall durante el concierto de Silvio Rodríguez (4 de junio de 2010).

Para la campaña #OZT: Yo acuso al gobierno cubano.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Cuba, Exilio, Música | Etiquetado , , , | Deja un comentario

¿Y tú qué has mordido?

Música: Eusebio Delfín
Guitarra, voz (que algo hay que llamarle), (des)arreglo, letra y mala leche: Alexis Romay
Inspirado en el incidente de la mordida consular, recién acontecido y ya parte íntegra del imaginario popular cubano. Grabado en los estudios «Jama y Libertad» de Nueva Jersey, para el CD «La loba».

¿Y tú qué has mordido?

En la mano preciosa de una niña
la cónsul ha mordido por morder.
La joven, que es cubana y es noruega,
es muy linda y de apellido Joner.

Ay de la cónsul
que desesperada
la dentellada en mano ajena dio.
El régimen enseña sus colmillos.
Y muerde pues no tiene la razón.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Cubazuela, Música, Represión | Etiquetado , | 4 comentarios

Una mordida para ti

Música: Isolina Carrillo
Guitarra, voz (des)arreglo, letra y mala leche: Alexis Romay
Inspirado en el incidente de la mordida consular, recién acontecido y ya parte íntegra del imaginario popular cubano. Grabado en los estudios “Jama y Libertad” de Nueva Jersey, para el CD “La loba”.

Una mordida para ti

Te he mordido porque sí,
pues morder es mi labor.
Mordiendo me gano la vida.
Ponte pronto una inyección,
para evitar la infección.
¡Qué lío!

Te he mordido porque sí.
Pensarás que te mordió un perro.
La mordida que te di
siempre la vas a recordar.
Hoy te ha mordido una mujer.

Por tus venas correrá, se mezclará
saliva del enemigo.
Vas a rabiar, despertará tu fuero.

Pero si un anochecer
la mordida del terror te duele,
es porque te has contagiado,
la mujer-lobo te ha marcado.
¡Vas a tener que morder!

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Cuba, Exilio, Música, Represión | Etiquetado , , | 8 comentarios

Apuntes (y diagnóstico) sobre una mordida

No sé si están al tanto, pero el fin de semana pasado, en medio de una demostración a favor del respeto a los derechos humanos en Cuba, llevada a cabo en Oslo (Noruega), la cónsul del régimen de la isla salió del consulado cubano, cruzó la calle, insultó a una de las manifestantes y luego le mordió una mano. Hasta ahí la situación es terrible y terriblemente cómica. (Ya imagino un nuevo lema: “Patria o muerte: ¡morderemos!”). Pero antes —o después— de reírnos, separemos al todo de las partes.

No hablo muy bien el noruego —de hecho, no lo hablo en absoluto—, sin embargo la curiosidad fue más fuerte que la ignorancia, así que vi el reportaje que hizo un canal de televisión de ese país respecto a tan disparatado incidente. En el video se puede ver a la cónsul y al embajador reprimiendo y justificando la represión. Quienes lean esto desde la isla, no pasen por alto el hecho de que el periodista noruego presenta la versión de lo ocurrido desde los dos puntos de vista, como indica la ética periodística y como debe ser. Destaco la antípoda de esa actitud: el régimen cubano dedica infinidad de recursos y horas de su programa “Mesa Redonda” a acusar, difamar e insultar a los miembros de la oposición y la sociedad civil sin jamás concederles el derecho a réplica. Pero, bueno, eso es en Cuba. En Oslo, el periodista les da el micrófono a ambas partes; recoge la versión de la agredida y la de la agresora. Y además incluye la opinión del embajador, esposo de esta última, según AFP. (Me consta el parentesco, conozco al matrimonio: fui amigo del hijo de ellos, amistad que quedó trunca, ay, por cuenta de la ideología, esa eterna entrometida).

Quien quiera conocer la esencia del castrismo tendrá suficiente con estos cuatro minutos de reportaje. Tampoco hay que entender noruego; con inglés básico —que es lo que hablan los representantes del régimen cubano— basta.

En primer lugar: el castrismo miente. El embajador alega que los manifestantes estaban violando las leyes noruegas al bloquear la entrada al consulado. Sin embargo —como apunté anteriormente—, el altercado entre la cónsul y la joven que recibiera mordida de colofón, tuvo lugar en la acera de enfrente. La cónsul salió del territorio consular cubano, cruzó la calle y enfrentó a una mujer cuyo crimen consistía en sostener una cámara y filmar lo que acontecía.

En segundo lugar: el castrismo cree que puede llevar la impunidad que le caracteriza más allá de las fronteras territoriales de la isla. (De los ejemplos más recientes, destaco el acto de repudio perpetrado contra los peregrinos que recorrieron el Camino de Santiago promoviendo la liberación de los presos políticos cubanos).

En tercer lugar: no satisfecho con encarcelar a quienes sostienen opiniones contrarias al régimen en la isla —y con esa vieja manía de confiscar y decomisar a su antojo—, el castrismo se siente con la potestad de quitarle la cámara —o el micrófono— a cuanta persona intente documentar, mares allende, lo terrible de su modus operandi. Es lo que intenta hacer la cónsul luego de cruzar la calle. Quizá lo aprendió de Vilma Espín, autora de un papelazo enternecedor durante una visita a Nueva York.

En cuarto lugar: por mucho que pretenda ocultarlo escudándose en Mariela Castro —descendiente de la dinastía que por medio siglo ha detentado el poder en la isla, directora del CENESEX y cortina de humo que intenta tapar la sistémica y sistemática represión que han sufrido los homosexuales en Cuba—, el castrismo es homófobo. La cónsul le dice a la manifestante: “maricona”. Quizá lo aprendió de su comandante: “¿Caí de qué, mariconzón?,” espeta el dictador cubano a un locutor radial que le corrió máquina soberana hace ya casi un lustro.

En quinto lugar: el castrismo no reconoce a la oposición. Tanto la cónsul como el embajador —con un día de por medio— le hacen la misma pregunta a la manifestante: “¿Tú quién eres?”, dice la cónsul. “Who are you?”, repite su esposo ante las cámaras de la televisión noruega. Es llamativo el interés de los representantes del régimen por la identidad de la manifestante.

En sexto lugar: por más amagos que haga, el castrismo carece de voluntad de diálogo. Una dentellada es eso: como las palabras sobran, te muerdo. Pero, por si el mensaje de la cónsul no fue lo suficientemente claro, durante la breve e improvisada entrevista con el embajador, éste, luego de preguntarle en tono de agravio a la que fuera mordida que quién es ella, le niega la palabra al decir que no está hablando con ella, que “habla con estos señores”, refiriéndose a los periodistas.

Por último: cuando de reprimir se trata, el castrismo opta por la desmesura. Esta mordida —y los argumentos que esgrimen los diplomáticos cubanos— me hace pensar en los aviones Cesna de “Hermanos al Rescate” derribados por la fuerza aérea cubana el 24 de febrero de 1996. Ante el crimen imperdonable, el régimen siempre se ha justificado especulando que “sobrevolaban aguas nacionales”. A mí en realidad me importa poco si volaban sobre la línea roja que delimita el territorio insular o si lo hacían a uno u otro lado de la raya divisoria: no acepto ni aceptaré jamás una explicación para este irreversible uso y abuso de fuerza desmedida que dejó como saldo cuatro muertos perdidos en las aguas que patrullaban con la intención de salvar vidas. De igual modo, no encontraré justificación para esa dentellada en mano ajena.

Esto debía ser un texto más dado al humor. (No en balde lo he ilustrado con foto de Benicio del Toro, quien interpretara, en ese orden al sanguinario Che Guevara y, en franco proceso evolutivo, al menos sanguinario Hombre Lobo). Después de todo, debemos admitir que es desopilante el hecho de que una persona dedicada a la diplomacia se deje obnubilar por la rabia y recurra al mordisco como forma de comunicación. Pero recuerdo a la cónsul —a quien conocí como madre de un amigo—, en cuya casa festejé algún cumpleaños de su hijo y pienso en ese país poblado de gente dispuesta a morder al prójimo para imponer su ideología y, por hilarante que sea la situación y sin que pueda evitarlo, me embarga una extraña tristeza.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Cuba, Exilio, Prensa, Represión | Etiquetado | 15 comentarios

Variaciones sobre los “Versos sencillos”

En el aniversario de la muerte de José Martí:

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Cuba, Exilio, Insilio, Música | Etiquetado , , | 5 comentarios

El Necio

A éste le dio por la rima,
mas olvidó la guitarra…
Como no es Violeta Parra,
los versos suyos dan grima.
Y por mucho que se exprima
esa calva vieja y calva,
de su infamia no lo salva
ni la rima consonante
ni el vetusto comandante
ni las mentiras del ALBA.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Cuba, Música, Una décima (a)parte | Etiquetado | 3 comentarios

De Paquito D’Rivera a las Damas de Blanco

El pasado 3 de mayo de 2010, en su concierto en el Ellebash Recital, Paquito D’Rivera debutó su obra “Ladies in White” —en homenaje a las Damas de Blanco, el grupo de mujeres cubanas que demanda la excarcelación de sus parientes injustamente encarcelados—. La pieza fue encargada por la Foundation for Iberian Music. A petición de Paquito, la publico hoy, Día de las Madres, dedicándola a estas valientes mujeres que son, a decir de Rosa Díez, el alma de Cuba.

Ladies in White”, para clarinete, cello y piano
Compuesta por Paquito D’Rivera
Paquito D’Rivera: clarinete
Alex Brown: piano
Dana Leong: violoncello

Filmada —con las mejores intenciones y una cámara flip— por Alexis Romay:

Publicado en Cuba, Exilio, Insilio, Música | Etiquetado , , , , , | 6 comentarios

A propósito de las Damas de Blanco

 

Esta foto fue tomada el 3 de mayo de 2010, en la recepción posterior al concierto en el Ellebash Recital donde Paquito D’Rivera debutó su obra “Ladies in White” —en homenaje a las Damas de Blanco—. En dicho concierto, también interpretó canciones de la zarzuela “Cecilio Valdés, Rey de la Habana”, con libreto de Enrique del Risco y letras de Enrique del Risco y Alexis Romay.

En la foto: Paquito D’Rivera, Yoani Sánchez (o sea, su libro, que a ella el régimen cubano no le permite viajar) y quien escribe, con la guayabera que jamás se habría puesto en La Habana.

[Foto: cortesía de P. Caggiano].

Publicado en Cuba, Exilio, Música | Etiquetado , , , , | 5 comentarios

El Primero de Mayo y yo: una cronología

Aunque nací en La Habana, entre los cinco y los doce años viví en el centro y el oriente del país. Por esos páramos distantes ―Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba― y con tantos tumbos que di de una provincia a otra, no recuerdo las tristemente célebres “marchas del pueblo combatiente” a las que con toda seguridad me tuvieron que haber arrastrado en la infancia. No las recuerdo no sólo porque la memoria prepara su sorpresa ―que diría Lezama―, sino porque lo que más resalta de aquellos años son los cubos de agua que tenía que cargar hasta el quinto piso de un edificio tan feo como anodino, las batallas campales con mosquitos que parecían entrenarse para las olimpiadas, lo pegajoso del acento de mis vecinos ―acento que erradiqué poco tiempo después de regresar a La Habana, so pena de que me persiguiera por el resto de mis días el por entonces tan indeseado mote de “guajiro”― o mi maestra de segundo grado, que era una dulzura de persona que contrastaba con la ya rampante, contante y sonante chabacanería revolucionaria que se comía a la nación como una gangrena.

La primaria la terminé en el Vedado. Al margen de los matutinos “patrióticos” que nos encasquetaban a diario, no recuerdo que nos llevaran a la otrora plaza cívica ―ya transformada, hasta nuevo aviso, en Plaza de la Revolución―, pero, si no lo hicieron, supongo que fuera por cuestiones de transporte y en aras de evitar responsabilizarse con la chiquillada en su trayecto de ida y vuelta a otro municipio. La secundaria la cursé en una escuela en Nuevo Vedado, a un brinco del lugar dónde el antipático barbudo daba sus arengas interminables. Supongo ―la memoria es muy vaga y no es por conveniencia― que me tienen que haber arrastrado a las marchas del Primero de Mayo en los grados séptimo y octavo. De ellas, recuerdo a duras penas los desmayos de la gente producto de aquel sol inmisericorde que nos azotaba sin dar tregua, lo mismo a alumnos que a profesores, sin importar raza, género, estatura, color de los ojos, orientación sexual… En noveno grado, aquella tarde aciaga me fugué de la escuela y no asistí a la marcha. Eso sí lo recuerdo muy nítidamente pues fue una decisión propia. (¿Quizá he olvidado las otras porque decidían por mí?). Lo cierto es que un par de socios y yo nos quedamos escondidos en nuestro edificio. Por aquellos días aprendíamos a fumar, así que mientras el pueblo gritaba enardecido, nosotros echábamos humo hasta por las orejas. Al día siguiente, en la escuela nos mirábamos como los cómplices de un crimen que saben que los han descubierto. Sin embargo, no pasó nada. Nadie nos regañó ni trajo a colación nuestra ausencia al acto “político-ideológico”. 

Durante el preuniversitario ―en las Escuelas Militares Camilo Cienfuegos; ya sé, ¡tremenda mancha en el expediente!―, una vez nos llevaron a todos los estudiantes a un acto de índole política. No fue en la Plaza. Pero no recuerdo dónde aconteció. (Respecto a la mancha: por no adherirme a la vida castrense, me expulsaron, en ese orden, de los “Camilitos” de Capdevila y del Cotorro. En una de las actas, escribieron que yo era «una deshonra al uniforme militar». Sobra decir que es uno de los mejores cumplidos que he recibido en mi vida).

No fui a ningún acto político durante la universidad. Como estudiaba en la facultad de arte del Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”, a mis amigos y a mí —con nuestros pelos largos, nuestra pinta estrafalaria y nuestro diversionismo ideológico— quizá nos dieron por incorregibles y jamás nos dijeron ni esta boca es mía. Tampoco fui a ningún acto político luego de graduarme. (Por esas fechas vivía en Centro Habana; en mi edificio en Belascoaín y Neptuno, no sé ahora, pero por aquel entonces, nadie se aparecía en tu puerta a decirte que tenías que ir a la Plaza).

El último contacto que tuve con la dichosa marcha del Primero de Mayo fue el 30 de abril de 1999. Esa noche asistí a un concierto de algún trovador contestatario —o alguien por el estilo— que se las había agenciado para conseguir la sala Avellaneda del Teatro Nacional. A la salida del recinto, y de la nada, un grupo de ciclistas ―todos hombres, con mujeres sentadas en la parrilla― ataviados de pulóveres blancos con frases e imágenes que aludían directamente a la organización que los había mandado a trabajar horas extra ―la Unión de Jóvenes Comunistas― nos pasaron rozando a la velocidad que les permitían sus pesados trastes chinos. Iban soltando unas tiras de papel que resultaron ser pancartas. La curiosidad me dominó. Recogí una del suelo. Aquel inolvidable letrero aún me da risa: «Ni el gato en casa, todos a la Plaza».

El día siguiente, cogí mi bicicleta y me fui con una amiga a las playas del Este. (Si hoy lee esta nota, desde aquí le mando un fuerte abrazo). No llegamos lejos con el hambre y el sol de mayo. En realidad, sólo cruzamos el túnel de la bahía y nos dimos varios chapuzones con el arrecife de testigo. Pasamos una tarde espléndida. No había un alma a nuestro alrededor.

Cuatro meses más tarde me fugué de la jaula grande que es la pequeña isla de Cuba. Desde entonces no he puesto pie en ella.

Publicado en Cuba, Insilio | Etiquetado , | 4 comentarios

Separados por el mismo idioma


En julio de 1998, a un par de horas de llegar a Madrid, la mujer de mi primo me recogió en Barajas y me llevó a almorzar a un restaurant cercano al Bernabéu. La camarera que atendía nuestra mesa, una española preciosa, me miró con aquellos ojos negros que nunca olvidaré y preguntó: “¿Te apetece un bollo?”. Lo primero que pensé fue: ¡qué calurosa bienvenida! Le respondí, no sin timidez: “Bueno, sí, pero acabo de aterrizar”. Luego aclaramos el malentendido. La mujer de mi primo todavía se está riendo. Supongo que igual le pase a la camarera.

Publicado en Misceláneas, Viajes | 3 comentarios

Neologismos

apollamiento.
(Del lat. pullus).

1. m. Según Evo Morales: transformación de la heterosexualidad a la homosexualidad de los miembros del género masculino que experimentan “desviaciones en su ser como hombres” luego de que comen “pollos cargados de hormonas femeninas”. Dicho tránsito a la homosexualidad puede ir convoyado de calvicie, entre otros, hasta ahora desconocidos, efectos secundarios.

hienanismo.
(Del lat. hyaena, y este del gr. ὕαινα).

1. m. Macabro experimento del totalitarismo cubano que consiste en incitar a elementos de la población a comportarse como hienas; esto es, a que actúen cual si fueran animales nocturnos y principalmente carroñeros, de aspecto repulsivo y olor desagradable por lo desarrolladas que tienen sus glándulas anales.

2. m. Med. Trastorno del crecimiento de dicha persona —devenida hiena—, cuya talla moral es muy inferior a la media de los individuos de la misma edad, especie y raza. (Véase hombre nuevo).

aburramiento.
(De borrico).

1. m. Malestar permanente del intelecto que obliga a quien lo sufre a razonar como un burro.

2. m. Capacidad innata del perfecto idiota latinoamericano que le permite decir las más sonadas idioteces sin sonrojarse. Dicha capacidad —considerada un don entre sus seguidores— aumenta con la proximidad del susodicho a micrófonos, cámaras y público entusiasta. (Véase Evo Morales).

perrunidad.

1. f. sus. coloq. Comportamiento muy malo, indigno, despreciable.

2. f. Devoción enfermiza y canina a un amo despótico. (Véase Brigadas de Respuesta Rápida).

encerdecimiento.

(De cerda, pelo grueso, y, por sinécdoque, de dicho animal cuyo estado doméstico es Randy Alonso).

1.m. Depauperación paulatina de los valores morales en ciertos individuos; condición que les obliga a imitar el comportamiento de los cerdos.

tocorerismo.
(De tocororo, voz onomatopéyica del canto de este pájaro).

1. m. Enaltecer los desmanes de la tiranía cubana al equipararlos con los encantos naturales de la isla en cuestión.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Cuba, Misceláneas | Etiquetado | Deja un comentario

Federada que estás en primera plana

“Morir en junio y con la lengua afuera”,
dijo Reinaldo Arenas… ¿Mas qué muerte
va a librar a la chusma de la suerte
de entrar a la historia de cancerbera?

El rostro del castrismo no exagera
lo mucho que el abuso le divierte.
(La jauría al ladrar se cree fuerte;
el matón gusta de la balacera).

Su lengua y su halitosis aborrezco
y esos ojos que acogen la locura
y su axila —no seas fino: ¡el grajo!—.

La desprecio y también la compadezco:
he aquí la cara de la dictadura.
Qué triste contenido de trabajo.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Publicado en Apologías e insultos, Insilio, Represión | Etiquetado | 6 comentarios