Cuba a media hora por carretera

Foto: captura de pantalla del story de Claudia Mendoza

Hace 22 años, la primera vez que fui por estos lares a un dinner party de americanos, a pesar de que me eché la noche entera explicándome, la pasé de maravilla. Todo iba muy bien hasta que a las 10:30, la gente empezó a despedirse. Recogían sus abrigos y enfilaban a la puerta con una naturalidad asombrosa. ¡Se habían puesto de acuerdo!

Me quedé pasmado. No entendía qué pasaba. «¿Fue por algo que dije?», me pregunté en más de una ocasión —de vuelta a casa—, parafraseando el título de la primera novela de mi novia —hoy esposa—. En mi mente de recién llegado retumbaba una y otra vez la misma duda: «bueno, ya hubo dinner, pero ¿dónde está el party?». Dos décadas después, aún me asalta la misma interrogante.

Anoche llegué a las 10:30 a la casa presidencial —#EnriscoParaPresidente— a festejar —con varios días de atraso— el cumple de Enrique Del Risco y la caída del Muro de Berlín. ¡Ese 9 de noviembre es una belleza!

A la 1 de la mañana me cansé de tocar, luego de haberme dado banquete acompañando en la guitarra a Ricky, Ahmed, Daniel, Geandy, Ingeborg, Carla —a quien le debo algo del repertorio de Querido Pablo—, Carlos Manuel, Yania, Ariel, Tomás, Claudia y un coro que no desafinó y que se sabía todas las canciones, de Fito a Djavan, de #PatriaYVida a #Bajanda.

Conocí gente linda. Me reencontré con amigos a quienes no veía desde que comenzó el encierro. (Sí, todavía me pongo la máscara en espacios cerrados).

Por eso cuando me preguntan si he regresado a la isla desde que me escapé en 1999, respondo que yo tengo a Cuba a media hora por carretera.

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About Alexis Romay

Pienso, luego escribo, luego traduzco, luego existo.
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