Chávez en primera plana… en Perú

Hugorila al ataque

H/T: C-Monster.

Publicado en Cubazuela | 2 comentarios

Última rumba en La Habana

Ultima rumba en La HabanaLa editorial Baile del Sol acaba de publicar una reedición de Última rumba en La Habana, novela del escritor Fernando Velázquez Medina. Apremiado de tiempo, la recomiendo a los lectores con el mismo entusiasmo con que la recomendé a Baile del Sol. Y, en lugar de una reseña, publico aquí, en exclusiva, cortesía de Velázquez Medina, un fragmento de ésta, su última rumba en La Habana.

***

En Etiopía fue distinto. Los mulatos etíopes se fajan con el pinto de la paloma; y los somalos igual. Tremenda guerra, en medio de la arena, como en las películas inglesas sobre los comandos y las ratas del desierto y el Afrika Korps. Nosotros creíamos estar en una fiesta mientras abríamos trincheras. Figúrate, teníamos como seiscientos tanques de guerra, lanzacohetes múltiples, cañones de ciento treinta. ¡Qué clase de jodienda se armó! De noche se iluminaba el cielo con el resplandor de los cañonazos: los animales salvajes, los guepardos, parecidos a los leopardos pero corren más, los guepardos huían de nosotros, igual las hienas, los animalitos, todos estaban aterrorizados. Hasta los pájaros; los buitres no, esos estaban contentos, gordos, limpiando muertos y más muertos, parecían guanajos rellenos. Y todo por un pedazo grande de desierto que, oí, tenía petróleo.

El carro llega hasta la encrucijada de la Virgen del camino, enfila la calzada de Luyanó, pasa la línea del tren, toda esa zona de fabriquitas desarboladas por la industrialización que nunca llegó. Triste lugar ese, paredes despintadas por siempre, aceras polvorientas, un riachuelo sucio y leproso zigzaguea por los patios y a veces, asoma el hediondo rostro bajo un puente de la Avenida.

A mí me gusta más Angola, prosigue, los bosques son de miedo, llenos de monos ―tú no has comido mono asado, ¿verdad?― gorilas que se llevan a las mujeres cuando se quedan sin hembras, leones, leopardos, hienas, serpientes, arañas, alacranes del tamaño de un zapato, gusanos inmensos metidos dentro de la tierra fangosa de los ríos. Una vez, en Cuando Cubango, mi tropa de choque llegó a un río, nosotros llevábamos como una semana sin bañarnos; pues llegamos al río ese y nos dieron orden de descansar para que los químicos pudieran filtrar y potabilizar el agua con unas pastillas y unos equipos raros. Alguna gente se fue a bañar al río, parecía tranquilo todo. Pusimos dos escuadras de posta, con ametralladoras pesadas y morteros apuntando al otro lado. No pasó nada; bueno, uno salió lleno de sanguijuelas, pero porque se metió en una zona lodosa. Todo en calma. Más tarde los exploradores cruzaron el brazo de agua ―parecía una pierna, no un brazo― y encontraron los cadáveres de otros cubanos en la misma orilla. Había cigarros acabados de apagar y huellas y la madre de los tomates. Nos estuvieron mirando todo el tiempo y mataron a los prisioneros, supongo que les cortaron primero la lengua para que no los oyéramos, se comieron partes crudas: el corazón, los riñones, los testículos. No eran Unitas, gente de Savimbi. Eran antropófagos de la selva, caníbales como en las películas de Tarzán. Y esos tipos iban a las aldeas más adelantadas para comerciar con nuestra tropa. Es más, algunos estudiaron en Moscú en la Universidad Patrice Lumumba, hablaban ruso, leían marxismo… y se comían los cojones de los compañeros cubanos para ser más valientes. Hasta los ojos azules se los comían, tratando de que sus hijos salieran así.

No te podías descuidar, de eso nada. Recuerdo el olor de ese río, las mariposas de allá, del tamaño de un pájaro, dando vueltas. ¿Te imaginas?, llenas de colores, revoloteando por encima de nosotros, una pila de hombres encueros ―tú conoces mis gustos, pensarás que estaba en Francia, pero de eso nada, estaba cagado del miedo― y la selva casi en silencio, no se oía ni un ruido. Nos estaban cazando, mirando y si no atacaron fue, digo yo, porque éramos muchos y el Coronel sabía más de lo que le enseñaron. Figúrate, estuvo en Afaganistán ―¿se dice así?― aprendiendo con los rusos y por eso puso como veinte guardias con lanzacohetes y ametralladoras pesadas mirando para la otra orilla y los tipos se quedaron sin banquete. Se olían cantidad de olores ricos, como a melado y el calor te mataba y los mosquitos y las moscas infectadas esas y las mariposas, los escarabajos. ¿Tú sabías que existen mariposas venenosas? Oye, aquello era un infierno. Yo me acuerdo, ahí en medio del agua, me acordé de los cocodrilos de la ciénaga de Zapata, que nunca los había visto. ¿Qué te parece?, nunca he ido a la Ciénaga y de pronto estoy en un río lleno de lagartijas de esas, con sanguijuelas, monos escrutando en silencio desde las matas del mato grosso, unas matas altísimas y con una tribu de caníbales vacilándome como si yo fuera un puerquito; ahora dime tú, piensa: ¿Qué coño hacía yo colado en una película de Indiana Jones? Porque eso era una película, todo esto es una película: la gente de este país se va en balsa sin saber nada del mar, ni un tarro, se creen que son la gente de la Kon Tiki. Yo te digo que este hombre nos volvió locos a todos. Yo sé lo que es el peligro, el olor de la sangre, de los muertos cagados, todo eso; y lo más lindo, todo eso parece un juego, en el medio de un tiroteo, parece una película en cámara lenta. A veces suenan cuarenta rafagazos y tú apareces metido en un hueco y nadie sabe cómo llegaste ahí. O te levantas disparando y crees que las balas no te van a dar, a ti sí no te van a dar ¡Y no te dan! Esas cosas pasan, tú, esas cosas pasan. Este tipo vio mucho cine cuando era niño y ahora nos está obligando a hacer películas de guerra, de espionaje, de gángsteres y el diablo colorado. Pero eso es lo malo, ya hay mucha gente que sabe hacer películas, supón tú, treinta años en esta descarga, la gente quiere hacer su propia película, no la del viejo. Y eso es lo malo, que el director en jefe dice que la única estrella, aquí, es él. Y lo que nos va es a estrellar.

¿Ves la ciudad cómo está?, así mismo quedó el puerto de Lobito después de cuarenta días de combate. Puedes creerme, que yo lo vi. Una ruina en cada esquina, porque las esquinas se derrumban con más facilidad, se les dispara más. Yo tenía una escuadra y saltaba de ruina en ruina, igual que en “Nacido el 4 de julio”, saltaba de una puerta a otra puerta, de un cine a un meadero, de un bayú de putas a un puesto de candonga, de una choza de blancos a un palacio de negros, de una bodega llena de vinos ―¡qué clase de nota cogimos!― a un almacén con hojas de algo parecido a la marihuana, pero más fuerte (para qué te cuento). Ya te digo, una película; lo que pasa es que los muertos no se levantaban, a no ser que les cayera otro bombazo arriba…

¿Oye, dónde te dejo? Porque ya llegamos al centro.

Publicado en Libros | Etiquetado | 10 comentarios

Hilachas: el Puerto Rico de la memoria

Teresa Dovalpage

margarita

Hace varios días recibí un volumen que había esperado como se espera el pan caliente y recién sacado del horno. Se trata de Hilachas, personajes inadvertidos y sucesos olvidados de un pueblo chiquito: Aguadilla, Puerto Rico (Malvavisco Productions, 2009), de Braulio y Margarita Montalvo. Braulio Montalvo es psicólogo, autor de de El Divorcio Difícil y coautor de Families of the Slums. Margarita, su esposa, es también escritora, autora del libro bilingüe para niños Zoológico de poemas, traductora, pintora y mucho, mucho más…

Hilachas me trasladó a un país lleno de olores, sabores y sonidos muy diferentes a los que conocí en mis dos visitas a la isla. El Puerto Rico que recuerdo lleva como background al20siglo XXI, tiene tapones cerca de la Plaza de las Américas y turistas que toman fotos junto del Morro. Isla del corre-corre, del come-y-vete y de chicos que hacen jogging con sus iPods…

Pero Hilachas es una máquina del tiempo que, en estilo sencillo y sin pretensiones, transporta al curioso lector a los tiempos pre-Google. Digo sin pretensiones y lo enfatizo bien, pues hay cada memorias por ahí en que los protagonistas aprovechan para echarse encima más flores que la primavera…Pero Braulio Montalvo se refiere, alegremente y sin pizca de pedantería, a su padre, que de niño comía con cucharas de hojas y que a puros esfuerzos llegó a ser propietario de varias tiendas de ropa. Habla también de sus enamoramientos adolescentes, no siempre correspondidos, de sus travesuras ingenuas y de las primeras sonrisas y muecas de la vida.

La cuestión social asoma su oreja peluda, aunque sin dogmatismo. Se aprecia en el jíbaro Cheo, machetero desplazado por el “alacrán,” que sueña con un par de botas Sun Dial. Y en “De Aguadilla a Nueva York” en que el protagonista cree ver que la Estatua de la Libertad tenía en su mano “una enorme bar quilla de la cual chorreaba helado de coco”. Y en los chicos limpiabotas, herederos de Sacaluz, que han sobrevivido a la vida in a hurry y a los zapatos plásticos…

Mención aparte merece la historia emotiva, pero repleta de ese humor tan suyo en la que Margarita Montalvo relata los últimos años, la muerte y el entierro de su madre, “Adiós, Mercedes.” Con peripecias que ocurren en McDonald’s, en un avión y en el cementerio isleño, Margarita recuerda que un chispazo de optimismo nunca nos viene mal, ni siquiera en las ocasiones más tristes de la vida.

Este delicioso libro cuenta al final con un glosario “de puertorriqueñismos y viejeras” como lo califican sus autores. Se lo recomiendo a los que se interesan no sólo en las curiosidades y tradiciones de la isla borinqueña sino a los que quieran asomarse a un mundo pre-Google, descrito con mano maestra y pintado con mucho amor.

***

(Para comprarlo, escriban a montcom@aol.com).

Publicado en Libros | Etiquetado | 3 comentarios

La salud en Cuba (y otros mitos)

cronos9824En días recientes me he desentendido un poco de la blogosfera cubana. Al parecer, la falta de tiempo, el trabajo acumulado y el miedo a repetirme y repetirme provocaron un desgano del cual sólo me podría librar un amigo de mi juventud y cómplice de siempre —que no es Borges, ni Bolaño, ni Kundera—: Robert Graves. El lunes —que acá es feriado— devoré de una sentada su excelente recuento de los mitos griegos. Y ya tengo en mis manos The Golden Fleece, que leí una y otra vez en mi adolescencia, en edición en castellano que llevaba por título Hércules y yo y que ahora no aparece ni en los centros espirituales.

Ya con el ánimo repuesto, anoche pegué algún cabezazo releyendo la “Apología de Sócrates” y esta mañana me ha sacado del marasmo de una vez y por todas la correspondencia que Juan Juan Almeida ha dirigido al diario Granma —Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba—,  así como al ministro de salud de la isla y al mismísimo Raúl Castro, Heredero en Jefe©.

Para quienes no conozcan al remitente: el susodicho es hijo de Juan Almeida Bosque, uno de los pilares de la dictadura cubana. Sin embargo, el alto linaje de Juan Juan no ha impedido que el régimen que su padre ayudó a instaurar y mantener por la fuerza le haya negado en repetidas ocasiones el permiso de salida de la isla; esto, en detrimento de su salud, ya que padece de una enfermedad reumatológica que sólo puede atenderse fuera de Cuba. No estoy aquí para defender a hijos de papá, pero no olvido que el derecho a entrar y salir de cualquier país —incluso del propio— es universal y el régimen cubano lo viola a su antojo. (A tal efecto, el blog Evidencias se dedica a compilar los casos de negativas de entrada o salida de la isla).

Regreso a Juan Juan. Y hago tres apartes.

El primero: su caso no es único. Cuando el régimen le niega a un cubano el permiso de salida de la isla, dicha decisión va directamente en detrimento de la salud del implicado. En la actualidad, no hay peor lugar para el bienestar de cuerpo y alma de un cubano que su tierra natal. Si no a su salud física, la prohibición afectará su salud mental. (Quería hacer un chiste aquí, pero esto no tiene nada de cómico).

El segundo: en la carta a Raúl Castro, Almeida Jr. refiere un intercambio con funcionarios del ministerio de salud pública, en el que le dicen que «necesita un nivel de aprobación que no está aquí, y sin ese nivel de aprobación su caso no puede proceder. Por parte del ministerio, de este ministerio, en lo que a presupuesto y eso no hay ningún problema. Tu (sic) has ido en otras ocasiones y (…)».

El tercero: en la carta a Granma, el afectado declara: «desde principios de los 90, me atiendo en el Hospital Erasme de Bruselas, Bélgica».

La relación implícita entre los dos párrafos anteriores no deja de llamarme la atención. Este descendiente de la alta cúpula de la Junta Militar cubana, según se puede inferir, viajaba con fondos del erario público a curar sus dolencias allende los mares. No tengo nada en su contra y le deseo que pueda salir pronto y curarse de ese mal endémico que es Cuba, pero no quiero pasar por alto el hecho de que mientras el pueblo cubano sufría una hambruna terrible que desencadenó en aquella polineuritis que hizo perder desde la vista hasta la vida a un considerable número de sus ciudadanos, este descendiente predilecto de la revolución entraba y salía a sus anchas (sospecho que financiado por fondos públicos).

En este caso, la relación entre sujeto y Estado ha ido de «en lo que a presupuesto y eso no hay ningún problema» —el énfasis es mío— a una recurrente negativa a permitirle viajar.

Vuelvo a su carta al diario oficialista Granma, en la cual Juan Juan alega que lo montaron en un microbús y lo hicieron viajar con un capuchón y que entre interrogatorios y demás perdió la noción del tiempo, y hasta menciona al dios Cronos, que en la antigüedad regía el correr del minutero… ¡y recuerdo por qué empecé esta nota hablando de mis relecturas de los mitos griegos! Cronos, padre de Zeus y quien fuera destronado y enviado al exilio por éste, logró escapar de la isla a la cual fuera confinado y se mezcló con los mortales, adoptando el nombre de Saturno, ente famoso por devorar a sus hijos.

La revolución cubana, intuyo, por fin completa su ciclo.

____

Imagen: Cronos devorando a sus hijos

Artista: Peter Paul Rubens (1577-1640)

Museo Nacional del Prado

Publicado en Cuba, Heredero en Jefe©, Insilio, Represión | 6 comentarios

Esqueleto rumbero

ESQUELETO GAY

Publicado en Caricaturas y carteles | Etiquetado | Deja un comentario

Dar la nota

a Alina Brouwer

notas La Habana se caía a pedazos, y yo quería domesticar a mi guitarra. Esta belleza de seis cuerdas y cuerpo de cajón era una “Pablo Quintana” de uso que compré no sé ni dónde y hasta ese momento tocaba como un animal. Recuerdo que mientras la exponía al salitre del malecón, sólo me aventuraba a rasgar acordes naturales y, con un coro de inocentes, desafinaba el mundo a cuatro voces.

Tenía diecisiete años cuando tomé mi primera clase de música: una buena mañana se me antojó entrenar mi oído, regalarme el lujo de descifrar los jeroglíficos del pentagrama, así que, ni corto ni perezoso, salí a la búsqueda de instructor. Y, ya se sabe que el que busca, encuentra.

En la primera clase nos dedicamos a determinar mi nivel de familiarización con el instrumento. De paso, aprendí algún himno de la novísima trova local, otro del pop-rock argentino y me fui a casa a practicar la posición de los dedos entre los trastes. En el segundo encuentro, me fue presentada la escala mayor y do, en toda su magnitud, me abrió las puertas al laberíntico macrocosmos del solfeo. Y a la tercera fue la vencida. ¡Iba a aprender a leer! Por fin, mi maestro dibujó una nota en el cuaderno. Explicó que se trataba de una redonda. «La redonda vale dos blancas», me dijo. Lo repetí: «una redonda vale dos blancas». Luego dibujó la segunda nota: una blanca. Me hizo dibujarla. Y me dictó la equivalencia: «una blanca vale dos negras».

Ahí mismo se jodió la bicicleta, se fue a bolina el papalote, murió la flor, le cayó comején al piano. No dejé caer la guitarra al piso —ya mencioné que era una “Pablo Quintana”—, pero me negué a aprender música bajo esos términos. Me pareció francamente lamentable que se repitiera, con pretendida ingenuidad, tamaño insulto. Para agraviar la afrenta: mi instructor era negro.

Por aquellos días, ya había vivido el acoso policial que no me abandonaría hasta abandonar la isla. Ah, pero resulta que no sólo había racismo en todos los sectores de la sociedad cubana, sino que ese sagrado nicho que quería inventarme ―para escapar de los agentes del orden y su constante preocupación por el pigmento de mi carne de identidad― también estaba plagado por una premisa discriminatoria.

Para neófitos: a excepción de la redonda, el resto de las denominaciones de las figuras musicales son exclusivamente musicales: corchea, semicorchea, fusa, semifusa. Sin embargo, ahí estaban las dos notas, recordándome que la historia es de quien la cuenta. Protesté con ímpetu adolescente: ¿de haber sido negro el creador de la teoría musical, sería dos blancas el valor de una negra?

Fue un extremismo mío, lo sé, pero opté por dejar las clases de música en el acto.

Hace poco volví al anhelo de educar mi tímpano cuadrado. Desempolvé la guitarra —una “Manuel Rodríguez” de uso—, y desde entonces aprendo música en inglés. La blanca y la negra en mi idioma adoptivo son, respectivamente, half-note (media nota) y quarter-note (cuarto de nota).

No caben dudas. Me resulta más cómodo leer el pentagrama sin la eterna controversia entre la negra y la blanca.

***

Alexis Romay

New Jersey, 24 de mayo de 2009

Publicado en Cuba, Exilio, Insilio, Música | 7 comentarios

La Muerte y Mariela

La Muerte y Mariela

Publicado en Caricaturas y carteles | Etiquetado | 1 comentario

Desechos Humanos

Desechos humanos

Publicado en Caricaturas y carteles | Etiquetado | Deja un comentario

Decía que llevaba meses considerando la idea de traer el blog a WordPress. Sin embargo, esto de mudarse de casa —en la vida real o la virtual— trae sus desvelos (literales y figurados). Las ventajas, creo, son evidentes… ¡pero hasta a lo bueno tiene que adaptarse uno!

En el próximo par de días —mientras les cojo el ritmo a los cambios—, publicaré acá unas caricaturas que Arístide ha enviado en exclusiva para Belascoaín y Neptuno. (Aprovecho para agradecer a Rebeca Ulloa por la gestión).

Mientras tanto, pasen un feliz fin de semana. Y nos vemos en el éter nuestro que está en todas partes.

Etiquetado | Deja un comentario

Las tres carabelas

Las tres carabelas

Publicado en Caricaturas y carteles | Etiquetado | 1 comentario

Socialismo o Muerte…

Socialismo o Muerte

Publicado en Caricaturas y carteles | 2 comentarios

Entre lenguas (y otros demonios)

Durante el año y medio que llevo publicando esta bitácora, me he dado a la tarea de mantenerla como un espacio testarudamente monolingüe. Claro que he publicado traducciones al castellano y he citado referencias que me llegan de la lengua de Eliot, pero no he escrito un solo post en inglés.

La razón ha sido bífida.

En primer lugar: no quise dar por sentado que todos mis lectores hablan las dos lenguas. En mi vida real —que es ésta del blog, pero vivida en carne y hueso—, he podido comprobar una y otra vez que aunque la mayoría de mis amigos y conocidos hispanoparlantes habla inglés, no sucede lo mismo con los angloparlantes y el español. (Que nadie se alarme; no estoy anunciando el descubrimiento del agua tibia). Vamos, que no quise mezclar a tirios y troyanos.

El otro motivo es de orden práctico (y sentimental). Tengo amigos (y parientes) que crecieron en Cuba, llevan menos de una década en tierras del norte y se la pasan soltando anglicismos, barbarismos y otras entrañables barbaridades producto de la mezcla y contaminación de ambos idiomas. Pongo por ejemplo: “tengo que mantener con el trabajo”. Esa terneza me la soltó una amiga —lectora del blog—, queriendo decir: “tengo que ponerme al día”. Su frase es una traducción literal de “I have to keep up with work”.

En vista de que más del setenta por ciento de mi vida transcurre en inglés, yo —que soy anglófilo empedernido—, en aras de crear un espacio en el cual pudiera conservar (y practicar) mi lengua natal, me empeciné en publicar esta bitácora sólo en español. Además, la idea de escribir en inglés en un blog que lleva por nombre Belascoaín y Neptuno me dejaba un sabor amargo de boca.

Ah, pero resulta que también quiero escribir en mi lengua adoptiva…

Para satisfacer ese capricho, he creado un blog que será testarudamente monolingüe; en inglés. Este blog no es en lugar de, sino además de; no reemplaza a Belascoaín y Neptuno, sino que lo complementa.

Una nota al margen: el blog de marras lo he creado en WordPress y las ventajas de esa plataforma me han dejado lelo. Por tanto, decidí también llevarme a Belascoaín y Neptuno a esos predios. Los próximos tres o cuatro días, este blog andará a media máquina, en lo que me ocupo de la mudanza y me familiarizo con el nuevo formato.

Mientras tanto: a quienes me han visitado en esta esquina virtual, espero que no pierdan el camino. Les dejaré santo y seña de ambos blogs tan pronto le haya cogido la vuelta a WordPress.

A todas y todos: gracias.

Publicado en Traduttori | Etiquetado | 4 comentarios

Noción de Nación

Cartel: Ricky Castillo

Hoy cumple años la República y hace un par de días, en el Vedado, unos partidarios del castrismo le partieron un brazo al escritor Ángel Santiesteban.

Hoy cumple años la República y, por la misma fecha, en Matanzas, unas turbas agredieron a las Damas de Blanco.

Hoy cumple años la República y hace menos de una quincena —a sabiendas de que viola la mayoría de los artículos estipulados en su Carta Magna— el régimen castrista fue admitido en el consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Hoy cumple años la República y desde su infancia más temprana a los niños cubanos se les niega el derecho a la individualidad y se les conmina a seguir gritando que en aras del llevado y traído comunismo han de ser como el argentino sanguinario.

Hoy cumple años la República y en un reciente episodio de Heroes, y sin que viniera al caso, un personaje secundario —de la edad de quienes en Cuba tienen que berrear cada santo día: «¡Seremos como el Che!»— es comparado con el tal Ernesto Guevara, a lo que responde que él es un “rebelde”, mientras que el antipático susodicho «encabezó una revolución», en lugar de decir, escandalizado, como lo pide el momento: «¡No me compares con ese asesino!».

Hoy cumple años la República y la semana pasada, en un evento en Depaul University, me di el gusto de llamar a la dictadura castrista por su nombre y apellido.

Hoy cumple años la República y he pedido el video de la presentación y tan pronto lo tenga lo compartiré con amigos y detractores.

Hoy cumple años la República y ¿qué hago yo escribiendo esto en New Jersey?

Hoy cumple años la República y el ambiente en la blogosfera cubana es ideal para el cultivo del cardo y de la ortiga.

Hoy cumple años la República y por cuarto o quinto o sexto o quién sabe qué número de días consecutivos me despierto sin ganas de actualizar esta bitácora.

Hoy cumple años la República y soy presa de un optimismo rebosante. No es para menos. ¡Hoy cumple años la República!

Publicado en Cuba, Exilio, Insilio, Represión | 14 comentarios

Estampas habaneras (XXVIII)

La esquina del chao, chao
Teresa Dovalpage

Hoy empiezo por quitarme el sombrero (la gorra, la pamela) ante todos los blogueros y las blogueras que conozco y leo. Tras este experimento de mi esquina habanera, he comprendido cuán difícil es escribir una columna regular y tratar de mantener en cada ocasión un tono fresco, ligerito, sin repeticiones ni marrullerías literarias. Y lo mío era sólo una vez por semana. ¿Cómo se las arreglan aquellos que tienen cita diaria con sus lectores? ¿De dónde sacan temas? Que no se guarden el secreto, por favor… Soy toda oídos.

Cuando me sorprendí descargando mi murria sobre el cementerio me di cuenta de que había llegado a mi límite, que ya había recorrido todas las calles habaneras y que no daba más de mí. Así que aquí les doy las más expresivas y cordiales gracias a Alexis por cederme este espacio y a todos los que han tenido la santa paciencia de leerme durante meses y de dejarme comentarios.

Verdad que esto parece una despedida… pero ¿acaso piensan que se van a librar de mí tan fácilmente? No, hombre, no. Tengo otra idea en el caldero y con permiso de Alexis, la empezaremos a cocinar muy pronto. Una idea
ecléctica
dialéctica
y multicultural.
(Muy propia de la aldea global.)

De modo que éste no es un adiós, el triste aeternum vale de los romanos, sino un cubanísimo chao, chao.

Stay tuned!

Publicado en Estampas habaneras | Etiquetado | 13 comentarios

Hasta que el mortgage nos separe


Teresa Dovalpage hace un homenaje jocoso a La muerte de un viajante, de Arthur Miller, con su nueva obra Hasta que el mortgage nos separe. Philip Carballo es un exiliado cubano, cincuentón y mujeriego, cuya compañía de bienes raíces se tambalea a causa de la crisis del mercado. Su vida familiar sufre también, pues su esposa (que vive obsesionada con las telenovelas) descubre que están a punto de perder la casa, y su hijo busca el momento preciso para revelar un secreto que todos conocen, pero que nadie se atreve a sacar a la luz. La amante de Philip le sugiera irse de Miami y empezar una nueva vida en otro lugar. Pero, ¿acaso existen las segundas oportunidades en estos tiempos que vivimos?

Esta desopilante obra —de la cual Belascoaín y Neptuno ya publicó un fragmento—, hará su debut (en español) el próximo 22 de mayo y estará en cartelera hasta el 21 de junio en Aguijón Theater (ubicado en 2707 N. Laramie Avenue, Chicago, Illinois 60639; teléfono: (773) 637-5899; email: info@aguijontheater.org).

A quienes gusten del humor fino y a quienes gusten de la carcajada violenta: les recomiendo que reserven sus entradas desde ahora. Luego no digan que no les avisé con tiempo.

Publicado en Libros | Etiquetado , | 5 comentarios