Festejo a los arriba mencionados con una inolvidable melodía, interpretada por el propio Bebo y “El Cigala”. Disfruten.
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Ya que estamos: hoy cumplo años.
Festejo a los arriba mencionados con una inolvidable melodía, interpretada por el propio Bebo y “El Cigala”. Disfruten.
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Ya que estamos: hoy cumplo años.
Panadero, panadero,
La hambruna llegó a la acera,
Carlitos y Wendy GuerraVII Congreso Anual del Centro Cultural Cubano de Nueva York
EL CINE CUBANO
Desde sus orígenes hasta el presente
Sábado 25 de octubre de 2008
New York Film Academy
100 East 17th St. (& Park Ave.), 3rd Floor, NYC
PROGRAMA
A.M.
8:30
INSCRIPCIÓN / DESAYUNO CONTINENTAL
9:00 PALABRAS DE BIENVENIDA
José Gil-Berlinches (Presidente, Centro Cultural Cubano de Nueva York)
9:05
DEDICATORIA IN MEMORIAM A NÉSTOR ALMENDROS
Palabras de Jorge Ulla, Cineasta
9:15
CONFERENCIA MAGISTRAL
Sin cine no hay país
Alejandro Ríos, Crítico de cine
10:30
El ICAIC Y EL CINE ALTERNATIVO
El cine cubano de los 60: el final de la libertad
Fausto Canel, Cineasta
El cine cubano después del 69: Memorias en desarrollo de una odisea fílmica
Magda Arrocha-Del Risco, Pace University
El cine y yo: Vivencias de aquí y de allá
Mario García Moya, Cinematógrafo
Imágenes y reflexiones sobre el cine alternativo en Cuba
Magdiel Aspillaga, Cineasta
Moderadora: Perla Rozencvaig, Columbia University
P.M.
12:00-1:45 ALMUERZO
2:00 CINEMA VERITÉ
Proyección de filmes de relevancia histórica en el cine cubano:
La Virgen de la Caridad (silente), de Ramón Peón
PM, de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal
Gente en la playa, de Néstor Almendros
Caffe Arábiga, de Nicolás Guillén Landrián
Model Town, de Laimir Fano
Un café exquisito, de Jorge Egustiza
Cándido (fragmento), de Iván Acosta
Gori: Mención obligatoria, de Jorge Moya
4:00 EXPOSICIÓN DE AFICHES DE PELÍCULAS CUBANAS
(Coauspiciada por CubaArt NY y Reynardus & Moya Advertising)
MERIENDA
Venta de libros, DVDs y CDs
4:30 CINE Y EXILIO
Las murallas que cercan al cineasta cubano en el exilio
Agustín Blázquez, Documentalista
El Súper y Rosa y el ajusticiador del canalla: del teatro a la pantalla
Iván Acosta, Cineasta
Una vida dedicada al cine
Gloria Piñeyro, Editora de cine
De Pedro Pan al bombo
L.E. Salas, Cineasta
Moderador: Andrés Hernández, Crítico de cine
6:00 HOMENAJE AUDIOVISUAL A MANOLO ALONSO
Manolo Alonso, pionero del cine cubano
Alejandra Espasande Bouza, Cineasta
6:30 CLAUSURA
Rumberas ardientes, de Alicia y Hugo Barroso
Revista musical, con las más destacadas estrellas de la farándula musical cubana.
8:00 RECEPCIÓN DE GALA
Buffet y vinos
Para asistir al Congreso “El Cine Cubano” y disfrutar de todas las comidas, bebidas, paneles, películas, exposición de arte y recepción de gala, debe llenar una planilla (no disponible en esta nota)* y enviar un cheque a nombre del Centro Cultural Cubano antes del 18 de octubre a:
P.O. Box 2608
Times Square Station
New York, NY 10036
Miembros CCC: $100 / Público en general: $125
* PARA MÁS INFORMACIÓN (sobre dónde encontrar la planilla, etc.), LLAME AL (212) 677-9377.

Heriberto Hernández escribe —respecto a la selección de mejores títulos (por los títulos en sí) que propone Miguel Correa Mujica—:
Veinte títulos al final se me hicieron pocos. De hecho, la lista inicial pasaba de cincuenta, pero en todas las listas de preferencia hay muertos y heridos. Eso las hace tan absurdas y arbitrarias, que no podemos dejar de hacerlas. Esta es la mía hoy, no sé mañana.
1. Poesía (Julián del Casal)
2. Arabescos mentales (Regino E. Boti)
3. Poesía Completa (José Lezama Lima)
4. Vagabundo del alba (Fayad Jamis)
5. La tierra de Saud (Manuel Díaz Martínez)
6. Ciudad, Ciudad (Francisco De Oraá)
7. Da Capo (Raúl Hernández Novás)
8. Para celebrar el ascenso de Ícaro (Delfín Prat)
9. Viendo acabado tanto reino fuerte (Roberto Méndez)
10. Población flotante (Carlos Augusto Alfonso)
11. La casa en el monte de los olivos (Arístides Vega Chapú)
12. La sangre hambrienta (Enrique Labrador Ruiz)
13. Generales y Doctores (Carlos Loveira)
14. Paradiso (Jose Lezama Lima)
15. El siglo de las luces (Alejo Carpentier)
16. La Habana para un infante difunto (Cabrera Infante)
17. Pailock (Ezequiel Vieta)
18. Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar (Fernando Ortiz)
19. La cantidad hechizada (José Lezama Lima)
20. El fuego en el festín de la sabiduría (Roberto Méndez)
***
Posdata (de Heriberto Hernández):
El buen Sosa me advierte que la selección es por el valor de los títulos en sí, y no por el valor literario de las obras que nombran, despistado yo. Nos reímos, desde luego. Resulta que no llega a ser tan mal título el de Poesía Completa, tratándose de Lezama, con una obra poética tan abarcadora, que es en sí misma un símil de la totalidad.
Con suerte que algunos títulos resultaron siendo buenos además de ser buenos libros. La sangre hambrienta, de Labrador, es un título enigmático y con mucha fuerza. Claro, El arpa y la sombra representaría mejor que El siglo de las luces a Alejo Carpentier y La clave silofónica de la música cubana mejor que el Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar a Fernando Ortiz. La cantidad hechizada sigue siendo uno de los títulos más bellos de la literatura cubana.
Ya ubicado se me ocurren:
• Espejo de paciencia (Silvestre de Balboa)
• El girasol sediento (Samuel Feijóo)
• Hombres sin mujer (Carlos Montenegro)
• La casa del silencio (Mariano Brull)
• Cielo en rehenes (Emilio Ballagas)
• La religión de los elefantes (David Buzi)
• La quinta nave de los locos (Manuel Pereira)
Transcribo una viñeta de Miguel Correa Mujica, que aparece en su primera novela, Al norte del infierno, libro que —para mi fortuna— traduje al inglés y será publicado en breve.
***
Receta para la fabricación del “hombre nuevo”
Ingredientes:
1 hombre joven entero
2 libretas de abastecimiento
1 pantalón caqui al año
1 par de zapatos plásticos (al año)
¼ de pan (al día)
1 ley de peligrosidad y/o de vagancia y/o de extravagancia
mítines relámpago
1 CDR
organizaciones de masas
el periódico Granma
películas rusas (búlgaras o checas)
trabajo voluntario
1 servicio militar
1 líder máximo
1 segundo líder máximo
1 radio VEF
actitud crítica y autocrítica
asistencia a los plenos políticos
1 bote
Modo de prepararlo:
Tome el hombre joven (entero) y pélelo. Quite bigotes y barbas. Entréguele las dos libretas de abastecimiento, una de productos industriales y otra de víveres. Vístalo de caqui y especifíquele que el otro pantalón le tocará al siguiente año. Bloqueo, crisis económica, inflación, son términos que empezará a manejar. Le da su ración de pan estipulada, sobre la cual conserva todos los derechos. Lo pone a cortar caña bien rápido. Háblele de formación, sacrificio, y otras palabras de actualidad. Leerá el periódico, lo comprará y discutirá sus tópicos, compartiendo sus puntos de vista. Formalizará su integración a varias organizaciones de masas (EJT, Milicias Territoriales, CTC, DCR, RPA, APR, TEC, ETC) y acatará sus reglamentos. Seguidamente debe dar varios mítines-relámpago dirigido por la brigada de agitación y propaganda de su centro. Tras haber sobrecumplido las normas de corte, alza y tiro de la caña le dará un pase de cuarenta y ocho horas. Irá al cine de su localidad. Verá La Joven Guardia y hará un análisis crítico del film, de acuerdo a nuestros principios. De esas cuarenta y ocho horas de pase, deberá dedicar diez (10) al trabajo voluntario con su CDR. Se le permitirá obtener una radio VEF para su formación político-ideológica. No deberá sintonizar emisoras foráneas. De hacerlo incurrirá en un delito de penetración ideológica, severamente penado por la ley. Lo cogerá el servicio militar obligatorio aunque haya cumplido con todo lo anteriormente señalado. Se chequearán sus actitudes (crítica y autocrítica) en los plenos políticos. Se chequeará su heterosexualidad. Se chequeará su respeto por nuestros líderes y mártires. Se chequeará su círculo de amistades. Se chequeará su dedicación y su amor por la causa del proletariado mundial. Se chequeará su modo de vestir, pelarse y caminar. Si bebe, se chequeará. Si no bebe, se chequeará. Por supuesto que caerá bajo la ley de peligrosidad. Sabemos que se negará a cortar toda la caña. Sabemos que se convertirá en un elemento indeseable. Sabemos que es una lacra. Sabemos que se escribe con una hermana en el exterior. Sabemos que quiere escribir poesía. Lo sabemos. Y el hombre nuevo no está hecho para esas blandenguerías. Sabemos que no odia. Le hemos dado de todo y nos odia. Sabemos que se irá del país. Una vez escapado en un bote, terminará por reunir todos los requisitos. Ése es el hombre nuevo. Siempre será de los primeros en partir.
Algunos [títulos] que me gustan de la literatura cubana:
– Casa que no existía (Lina de Feria)
– La Habana para un infante difunto (Cabrera Infante)
– El oscuro esplendor (Eliseo Diego)
– La cantidad hechizada (Lezama Lima)
– Muecas para escribientes (Virgilio Piñera)
– Todas las jaurías del rey (A. Rodríguez Tosca)
– Enemigo rumor (Lezama Lima)
– La fiesta vigilada (Antonio José Ponte)
– Rosas blancas para el Apocalipsis (Carlos Galindo Lena)
– La ninfa inconstante (Cabrera Infante)
– La nada cotidiana (Zoé Valdés)
– Los pasos perdidos (Alejo Carpentier)
– Asiento en las ruinas (Antonio José Ponte)
– Historia de una pelea cubana contra los demonios (Fernando Ortiz)
– Dos viejos pánicos (Virgilio Piñera)
– El correo de la noche (Frank Abel Dopico)
– Animal civil (Raúl Hernández Novás)
No me acuerdo de más, pero sé que me gustan otros. Salud.
***
Y dice Enrisco:
Me gustan:
– La vida: instrucciones de uso, de George Perec
– La vuelta al día en ochenta mundos, de Cortazar
– Los títulos largos de Kundera: La insoportable levedad del ser, La vida está en otra parte, El libro de la risa y el olvido y El libro de los amores ridículos, etc.
De los nacionales:
– Celestino antes del alba y El color del verano, de Arenas
– Cuentos fríos, de Piñera
– Cualquiera de los de Labrador Ruiz
– El encanto perdido de la fidelidad, de Emilio Garcia Montiel
– La manigua sentimental, de Jesús Castellanos
– La isla que se repite, de Benítez Rojo
– Teoría del alma china, de Carlos Alberto Aguilera
– Las comidas profundas, de Ponte
– Historia sexual de la Nación, de Francisco García
Miguel Correa Mujica me envía la siguiente nota:
Tengo esta idea: que la gente deje en tu blog los que consideren los mejores títulos, ya sea de poemarios, novelas, cuentos, ensayos… Te incluyo los primeros 20 títulos que a mí me han impresionado por alguna u otra razón. Una cosa: no es por la calidad de la obra que estos títulos son valiosos, sino por los títulos en sí, por el sabor que sus palabras dejan en el paladar lingüístico de los lectores. Dime qué te parecieron, y añade los primeros 20 títulos que a ti te parezcan mejores. También invita a los lectores del blog a que participen. Sería, me parece, interesantísimo. Mi selección de títulos es sumamente honesta.
Veinte mejores títulos de libros [según Miguel Correa Mujica]:
1. Mientras agonizo, W. Faulkner
2. El libro de las constelaciones, J. Abreu
3. El libro de los seres imaginarios, J. L. Borges
4. Confieso que he vivido, P. Neruda
5. El palacio de las blanquísimas mofetas, R. Arenas
6. Memorias del subsuelo, F. Dovstoievski
7. El obsceno pájaro de la noche, J. Donoso
8. El reino de este mundo, A. Carpentier
9. Tiempo de silencio, Luis Martín Santos
10. Lenguaje de mudos, D. Prats
11. La metamorfosis, F. Kafka
12. La condición humana, H. Malraux
13. Tres tristes tigres, G. C. Infante
14. Historia universal de la infamia, J. L. Borges
15. Informe contra mí mismo, E. Alberto
16. Veinte mil leguas de viaje submarino, J. Verne
17. Al este del paraíso, J. Steinbeck
18. El sonido y la furia, W. Faulkner
19. Los recuerdos del porvenir, E. Garro
20. La región más transparente, C. Fuentes.
Rescato un detalle del recién televisado debate de los candidatos a la vicepresidencia: minutos después de finalizada la pugna entre Biden y Palin, las cámaras de CNN pasaron a un estudio en el que se encontraba la reportera Soledad O’Brien junto a un grupo de 32 votantes —que incluía demócratas, republicanos, independientes e indecisos—. Luego de casi diez minutos de hacer preguntas a esta limitada audiencia, O’Brien lanzó una bola de humo: «¿Cuántos de ustedes creen que Obama ganará las elecciones?». La mayoría de los presentes —de un segmento que pretendía ser lo más representativo del electorado norteamericano— levantó la mano. Quizá ignoraban que la bola de humo tenía una segunda parte: «¿Cuántos de ustedes votarán por Obama?». Cinco, seis, tal vez siete manos se alzaron tímidamente.
El detalle no me parece trivial. En noviembre tendremos la respuesta.
Algunas definiciones —y sus equivalentes vernáculos— según Don José del Islote Óseo.
– Puedo apreciar en tu delicado semblante un atisbo de demencia.
(Se te ve en la carita que eres una loquita).
– Voy a dividir en partes iguales tu organismo cual gramínea irritable.
(Te voy a rajar en dos como a una caña brava).
– En cualquier tiempo que necesites sacarme de oníricos letargos prometo que la ira no me obnubilará.
(A la hora que tú me llames no me molesto).
– Aquí deja de existir aliento vital para los afectados de malestar que provoca una falsa ilusión de movimiento rotatorio acompañado de vértigo.
(Aquí no hay vida para los mareaos).
– Me adopta el testuz una conducta proterva.
(Se me pone la cabeza mala).
– Voy a deslizar tu estructura corporal cual fibra textil con la que lustro la superficie sobre la que caminamos.
(Te voy a arrastrar como a una colcha de trapear).
– Ya los ofidios no poseen morada cavernaria, Felipe Blanco obstruyó la entrada.
(Ya los majases no tienen cueva, Felipe Blanco se la tapó).
– Golpea con el pie el recipiente mestiza y que prosigan los festejos.
(Dale con la pata a la lata mulata y que siga la bachata).
– Me horripilo y me quedo ingrávido.
(Me erizo y no llego al piso).
– Regocíjate, esferoide.
(Goza, pelota).
– En clausurada cavidad bucal no penetran dípteros.
(En boca cerrada no entran moscas).
– Quien a ubérrima conífera se adosa, óptima umbría le entolda.
(Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija).
– No procures principiar danzas en morada de juguetes animados por rotación.
(No vayas a bailar a casa del trompo).
– No marchan a excesiva distancia los apresurados si los zagueros poseen entre sus virtudes la diligencia.
(No van lejos los de adelante si los de atrás corren bien).
– Vástago de felino se dedica a placeres cinegéticos con mamíferos roedores en extremo cobardes.
(Hijo de gato, caza ratón).
– No produzcas emanaciones gaseosas, que en ocasiones suelen ser fétidas, a alturas superiores de tu extremidad exterior rectal.
(No te tires el peo más alto que tu trasero).
– El individuo que lucra con el comercio de lácteos no pasa a mejor vida por el hecho de licuar aún más su mercancía.
(Al lechero no lo mataron por echarle agua a la leche).
– Caprino que ocasiona desperfectos en instrumento de percusión unimembranófono lo indemniza con su epidermis.
(Chivo que rompe tambó con su pellejo paga).
– Débese nombrar correctamente por su onomástico al alimento de harina horneada que recibimos a diario, como también se le nominará por su apelativo al elixir elaborado de la vid fermentada.
(Al pan, pan y al vino, vino).
– Con tanta reiteración realiza el trayecto desde el lar hasta la alfaguara de preciado líquido el recipiente de cerámica vidriada elaborado en torno, que al término sufre deterioro.
(Tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe).
– El párvulo que no derrama líquidos segregados por las glándulas oftálmicas acompañado de intensos clamores, no se deleita con el lácteo néctar que brota de las dilataciones celulares mamarias de su progenitora.
(Niño que no llora no mama).
– Yaces como pelágico ser fuera de su elemento y exhibido sobre proscenio de burdos maderos.
(Estás como pescado en tarima).
– Eso no es fétida emanación intestinal que provoque deterioro en calzas interiores masculinas.
(Eso no es peo que rompa calzoncillos).
Y, por último, uno que no es mío sino de la Enciclopedia Francesa:
Libro: Un sustentáculo de cierta materia y dimensión, eventualmente con algún plegado o enrollamiento en el cual están inscritos signos representativos de ciertas materias intelectuales.
***
Y dice Max:
– Si le entregas en forma dadivosa y complaciente sólo una de tus extremidades alargadas y articuladas en que terminan tus órganos prensiles superiores, entonces tratará de tomarlos todos, inclusive hasta la articulación con el antebrazo.
(Le das un dedo y se coge la mano).
– Cuando impera el ardiente deseo insatisfecho por introducir alimentos al tracto digestivo, no existe alimento hecho con harina, agua y sal que después de horneado y envejecido tenga la suficiente dureza para evitar ser devorado.
(Cuando hay hambre no hay pan duro).
– Lucha en forma denodada por mejorar la opinión pública sobre tu persona. Rodéate de reputación, prestigio, popularidad y luego podrás caer en el estado de reposo en el que cesa toda actividad consciente y todo movimiento voluntario.
(Cría fama y acuéstate a dormir).
– Coincidente con el instante en que cometías una acción reprobable fuiste sorprendido teniendo tus extremidades superiores inmersas en la mezcla de harina, agua y sal que, después de amasada y fermentada, se cuece al horno.
(Te agarraron con las manos en la masa).
En la esquina azul: un carismático encantador de serpientes —enamorado del sonido melodioso de su propia voz—, que cree en el poder de las palabras y, en consecuencia, repite su mantra —infinitas variaciones del vocablo «cambio»— como el ateo que invoca a un dios enfadado. Su compañero de fórmula está más a gusto en la medida en que se aleja de los micrófonos. El don de meter la pata le asiste con divino entusiasmo. Cuando abre la boca, su partido tiembla. En alguna ocasión, llamó a su entonces rival en las elecciones primarias: «el primer candidato afroamericano (…) que es limpio». Estas cuitas y otras pautas le perdieron la parte superior del boleto en la candidatura demócrata, pero —para sorpresa de muchos— no fueron lo suficientemente nocivas como para borrarlo del mapa electoral.
En la esquina roja: una aguerrida y enternecedora momia, tomada tal vez en préstamo de algún museo de ciencias naturales o excavada de algún recinto milenario; pieza arqueológica que —según el credo de su vice-candidata— bien pudo haber coexistido —pacíficamente, ¿quién lo pone en duda?— con los últimos dinosaurios que poblaron la tierra. La otra mitad de su campaña, una mujer de belleza tranquila y sobrecogedora —madre de cinco criaturas y futura abuela—, se estrena en el gran circo mediático admitiendo ante las cámaras que desconoce la Doctrina Bush, mientras sus detractores más implacables le achacan que basa parte de su experiencia en la arena internacional en el hecho de que puede ver Rusia desde Alaska.
En pocas palabras: en la esquina azul: activista comunitario, epítome del sueño americano…
En pocas palabras: en la esquina roja: héroe de guerra por excelencia, inquilino durante cinco largos años del infame Hanoi Hilton…
Ambas partes merecen mi respeto y mi recelo.
Y, al final del día, sólo una se queda con mi voto.
Con mi libro en una mano
y un trago en la otra,
¿qué más podría pedir
más allá de fama,
mejor salud
y diez millones de dólares?
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