Libretas

Dicen que a la libreta de abastecimiento le quedan par de afeitadas. El Departamento Fideológico Guamañanga propone la extinción inmediata de otras libretas, carnés y librosaurios:


Publicado por L ^ v Z x n para Periódico Guamá.

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Un, dos, tres, probando (actualizado)

Este post es un ensayo de lo que puede venir si la cosa funciona. Lo estoy redactando desde mi teléfono para probar si el programa que acabo de instalar está a la altura del momento histórico. Es muy probable que lo borre luego. (El post, no el momento histórico). Sólo quiero saber cuán factible es esto de colgar los posts desde el móvil. De no ser un dolor de cabeza, a lo mejor me embullo y acabo de lanzar el blog en inglés, que lleva varios meses en fase embrionaria.

Posdata: el nombre del programa es WordPress for iPhone.
Inconveniente: todavía no sé cómo subir imágenes o videos.
Moraleja: Alexis tiene un iPhone.

PPD: hago constar dos nuevas evidencias, que listo en orden de aparición: ya aprendí a publicar fotos desde el teléfono; y a mi perra le da sueño la obra de Barthes. (Cualquiera la entiende).

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Casi una nana

Este niño feliz y empecinado
que se toma la leche a borbotones
y grita al límite de sus pulmones
y se repite cual disco rayado,

infante experto en el arte sagrado
de despertar intensas emociones
—y despertar sin consideraciones
a quienquiera que descanse a su lado—,

duerme durante el día y en la noche
da rienda suelta a sus cuerdas vocales
y entrena para la ópera, el belcanto,

mientras, de mi paciencia hago derroche:
le doy el biberón, cambio pañales
y sueño con poder calmar su llanto.

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Carta abierta

De Paquito D’Rivera a la attaché cultural americana en Cuba
Miss Valentina Porras
Cultural Assistant/Public Diplomacy Office
U.S. Interests Section-Havana, Cuba
Phone: (537) 833-3967
Email: porrasv@state.gov

Señora Porras:

Me llamo Paquito D’Rivera, músico y escritor cubano exiliado en Nueva York por casi 3 decadas. No le cuento mi historia pues a pesar de que las autoridades de mi país natal han hecho todo lo posible por borrarla o restarle importancia, de acuerdo al cargo que usted ocupa, seguramente me conoce bien. Aquí en su hermosa tierra he podido desarrollar una extensa carrera libre de obstáculos y tanto las autoridades como el pueblo americano me han recibido siempre con respeto y hospitalidad.

Me permito escribirle en español, pues veo que maneja usted con soltura y gracia el idioma que tras 50 larguísimos años de dictadura y chabacanería socialista, las generaciones mas jóvenes (y otras no tan jóvenes) se han encargado de deformar, retorcer y vulgarizar a grado extremo.

Por alguna extraña casualidad —o más bien causalidad— hasta mí ha llegado este intercambio de mensajes electrónicos entre usted y una de las poquísimas familias cubanas privilegiadas a las que se les permite poseer una computadora. En dicho mensaje cuenta usted en detalles la cantidad de “personalidades de la cultura cubana” que asistieron a la exitosa fiesta que se celebra anualmente en la Oficina de Intereses Americanos en (lo que queda de) La Habana. Celebración a la cual, por primera vez en la historia fueron excluidos completamente los valerosos cubanos disidentes y periodistas independientes que cada año han sido invitados a estos eventos. Casualmente  —o causalmente, reitero—, hace pocos meses, Barack Obama hubo de enviar en su lugar a un emisario a la recepción que tradicionalmente ofrece cada año el presidente de los Estados Unidos en honor a los valientes expresos políticos cubanos en la Casa Blanca. Esto coincide con la negativa del mandatario a recibir al Dalai Lama en sus predios y la iluminación en rojo y amarillo del edificio Empire State de Nueva York, nada menos que conmemorando el 60 aniversario de la sangrienta revolución de Mao Tsetung. ¿Qué será lo próximo, doña Valentina, una fiesta de cumpleaños para Stalin en el Capitolio, o celebrar un aniversario más del pase a cuchillo de los enfermos del hospital del cuartel Moncada la fatídica noche del 26 de Julio de 1953?

Para colmo, el insultante alumbramiento pro-comunista del emblemático edificio de la Ciudad de los Rascacielos, coincide además con el apagón de la cinta luminosa que ofrecía noticias internacionales desde lo alto de la Oficina de Intereses de los Americanos en la otrora deslumbrante capital cubana, y que era una de las escasas fuentes de información con que contaban mis empobrecidos compatriotas, sumidos en la mas total y completa ignorancia informativa. Cinco décadas de traiciones, pesimismo y paranoia me hacen temer que la próxima “medida económica” del nuevo gobierno sea el cierre de Radio Martí y quizás la distribución gratuita del Granma y la revista Verde Olivo en los kioscos de periódicos de la elegante estación de trenes de Washington DC. Ojalá me equivoque, o al menos que Dios no me de vida para ver por CNN al presidente americano recibiendo cordialmente a Raúl Castro en la Oficina Oval.

En resumen, señora Asistente Cultural, debo aceptar con dolor que ni los norteamericanos ni ninguna otra nación están obligados a ayudarnos en nuestra lucha por los derechos humanos en Cuba, como antes SÍ hicieran con Suráfrica, Chile y Haití. Pero permítame decirle que no se mejoran las relaciones entre los pueblos pactando con tiranos ni flirteando con sus verdugos y los artistas que los adulan por cobardía, ignorancia, hipocresía o egoísmo. Por otra parte, darle la espalda a Marta Beatriz Roque, las Damas de Blanco y sus familiares presos injustamente, al doctor Biscet y a otros que luchan diariamente contra la injusticia y el totalitarismo en mi patria, es una canallada de las grandes, que además, va en contra de los principios más elementales sobre los que se supone estén fundados los Estados Unidos de América, país de adopción de casi dos millones de exiliados ¡y votantes! cubanos. ¿Merece esta actitud un premio? Por favor, señora Porras, medite bien la respuesta.

Sinceramente,

Paquito D’Rivera

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Bodas de arroz

alo con palito

Una china en Tarará
se rascaba la cabeza,
perdía toda certeza,
preguntaba: «¿qué será,
qué misterio encerrará
este encanto milenario
que hace que casi a diario
me propongan matrimonio
en esta isla del demonio…?
¡Para escapar del calvario!».

***

H/T: Penúltimos días.

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Un chistecito que acabo de recibir

De mi correo al blog, lo reproduzco con alguna errata corregida:

***

Vladimir Putin, en una reciente visita que hizo a Cuba encontró que la mayoría de los cubanos tenía zapatos rotos, y le preguntó a Fidel que cómo era posible eso, después de 50 años de “mejoras”. Fidel molesto le contestó que si acaso en Rusia estaban mejor.

“Pues sí”, le contestó Putin, “y cuando quieras puedes ir a Rusia y si te encuentras a alguien con los zapatos rotos tienes permiso para matarlo”.

Se montaron en el avión de Putin y se fueron a Rusia. En cuanto Fidel salió del avión, lo primero que vio fue una persona con los zapatos rotos, entonces sacó su pistola y lo mató.

El titular del periódico ruso al día siguiente decía:

¡¡¡¡BARBUDO LOCO MATA AL EMBAJADOR DE CUBA EN EL AEROPUERTO DE MOSCÚ!!!!

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Consideraciones sobre el Nobel

Premio NobelAl dilecto presidente
le han dado un premio importante
por su porte, su talante,
y por su mensaje urgente,
por motivar a la gente,
por la bondad en su pecho,
por su caminar derecho,
por esa promesa sana
de la paz para mañana…
pero no por lo que ha hecho.

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Mañana: Alina Brouwer en Decadencia Bistro

alina brouwer en decadencia bistro

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Onomástico

«¿Cuántos cumples?». «No te digo».
«¿Y eso por qué?». «No hace falta:
el número no me exalta,
ni me hace mejor amigo,
ni me congracia contigo,
ni me vuelve sabio o noble,
ni es la mitad ni es el doble
de otro dígito importante…».
«Pues, ¿qué pides, petulante?».
«Llevar los años cual roble».

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Esto no es una elegía

fidelcastro_ataudSi a los quince minutos de empezada una película cualquiera no me atraen sus personajes, los actores que los interpretan, la trama, la manera en que está contada, o si experimento una combinación de estos factores o todos juntos tiendo a dejar la luneta vacía, a cambiar el canal, a apagar el televisor…

Ahora escribo esto pues sentí la misma urgencia de optar por la evasión cuando sonó el primer acorde de “Puede morirse ahora, Comandante” ―interpretada por Sergio Andrade y su grupo― y luego de notar que el tiempo de duración se extendería a ocho minutos y treinta y seis segundos. O lo que es lo mismo: ¡la eternidad y un día!

Pero no fue sólo la pobreza musical lo que me desagradó en un principio. Fue también la letra y la sospecha de que aquello no era otra cosa que un homenaje al Convaleciente en Jefe. (El hecho de que el título de este post lo tomara prestado de una de las tantas canciones plañideras de la cada vez más aburrida Nueva Trova responde a que eso fue lo primero que me vino a la mente, pero en forma de pregunta, mientras escuchaba el bodrio de Andrade, que comienza con estribillo empalagoso).

Lo cierto es que es muy difícil no ver el nacimiento ―no de Venus― de una oda en este fragmento, que se repite hasta el cansancio, o lo que es peor, hasta que al oyente le entran ganas de morir:

“Puede morirse ahora, Comandante.
Lo importante está hecho.
Está hecho lo importante”.

Soy todo oídos si alguien se cree capaz de explicarme la diferencia entre la estrofa de arriba y mi traducción de la misma a un lenguaje más directo:

“Puede morirse en paz, Comandante.
El relevo está listo.
Está listo el relevo”.

Si algo tiene “subversivo” el video son las fotos. Y no todas. De hecho, muchas pertenecen a la más cuidada iconografía revolucionaria: Fidel Castro con la paloma blanca en el hombro, unos camilitos desfilando, un mar de gente con pulóveres rojos ondeando banderas cubanas… y así por el estilo.

El autor se decanta por llamar al tirano “mi comandante”, para luego decirle que “los robles se inclinan ante usted” y cuando, por fin, en algún momento del soporífero poema menciona la palabra “dictadura”, lo hace arropándola entre cumplidos y guardando la distancia de quien reproduce un rumor:  “(yo) escuchaba repetir chistes sobre sus andanzas,/ anécdotas de bien, logros, apuntes a su dictadura, alabanzas”.

Los lugares comunes, la sensiblería más rampante y la ambigüedad tan favorecida por escritores de libros de autoayuda se suceden con entusiasmo a lo largo de los casi nueve minutos de agonía. No cito aquí el resto de las prendas que regala en aras de no hacerles perder a mis lectores el tiempo de leerlas y, claro, para evitarme yo el tiempo de transcribirlas. Sólo hago constar que donde Andrade y compañía dicen: “Puede marcharse ahora, Comandante./ Yo ya me he acostumbrado a vivir a su sombra”, yo canto con Gorki Águila y Porno Para Ricardo: “¡No coma tanta pinga, Comandante!”.

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La canción del joven pistolero

Manuel Zelaya en sus años mozos

El bigote y la pistola,
la panza fofa —¿el sombrero?—,
y la cara del cuatrero
que nunca da pie con bola.
Sólo un disco en la victrola:
Carlos Puebla con su canto
(que más se asemeja al llanto).
Y al cinto la metralleta…
¡Se jodió la bicicleta!
¡Bienvenidos al espanto!

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Uno nuevo

Por lo general, cuando añado un nuevo enlace a mi blogroll, lo hago sin armar muchos anuncios ni aspavientos, contando con que ya los curiosos se enterarán en su debido momento. Pero esta vez no quiero que pase desapercibida la más reciente adición a mi lista de adicciones en la blogosfera. Me refiero a Tersites ―blog de Jorge Ignacio Domínguez―, donde se derrochan el buen gusto, el buen humor y la mejor prosa. Ayer mismo, en respuesta a mi décima sobre los posibles clasificados que podrían encontrarse en la prensa cubana, me regaló —en mi página de Facebook— estos octosílabos:

Alexis, tienes la vana
costumbre de enumerar
las cosas que has de soñar
cuando sueñas con La Habana.
Romay, la prensa cubana
no anuncia clasificados
ni los mil desaguisados
de la terca realidad:
Ese país de verdad
nunca sale publicado.

Háganle la visita. Y me darán las gracias.

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Aprendí a hablar coreano, descifré el genoma humano…

Los invito a que le echen un vistazo a esta inmejorable parodia del energúmeno Chávez. El Mico Mandante, por fin, expuesto en toda su gloria.

H/T: vquirosv en Twitter.

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Si la prensa cubana publicara clasificados

OPINGA14

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Cecilín y Coti

Acabo de presenciar un muy lamentable accidente en el que chocaron las supuestas buenas intenciones con el peor gusto del mundo. He aquí el resultado. A eso en Estados Unidos le llaman “abuso infantil”.

Rían o lloren, pero ¡tengan la bondad de no quedarse inmunes ante el hecho!

H/T: El Guamá.

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