Oda al Mico Mandante Chávez

Que se meta una linterna
por donde mejor le quepa:
por donde sale la arepa,
por detrás de la entrepierna;
que en la madrugada tierna
con la digestión cortada,
con la cabeza nublada
y dolores de pre parto,
al Mico le dé un infarto…
con la lámpara apagada.

Publicado en América Supina, Cubazuela, Misceláneas, Una décima (a)parte | Etiquetado | 3 comentarios

Preferencias

De amigos: el verdadero;
de las plantas: el retoño;
de estaciones: el otoño;
del dolor: el pasajero;
del amor: el duradero;
religión: el hedonismo
(y una pizca de budismo);
un recuerdo: el imborrable;
un sueño: el inalcanzable;
una alergia: el comunismo.

***
Y dice BCU:

Verdadero: el que no halaga;
retoño: el hijo querido;
otoño: el triste quejido;
pasajero: el que naufraga;
duradero: no se apaga;
hedonismo: su presencia;
el budismo: solo ausencia;
lo imborrable: este dolor;
inalcanzable: el amor;
el comunismo: excrecencia.

Publicado en Una décima (a)parte | 4 comentarios

Un viejo pánico

El jueves pasado, durante la presentación en Zu Galería de mi libro Los culpables, un autoproclamado agent provocateur —que vive en Cuba y andaba de paso en Miami— confesó su “temor” de que, al paso que iba, me fuera a convertir en un “escritor del exilio”. Dijo conocerme desde niño, razón por la que —para proteger el talento que en su opinión me acompañaba desde aquella tierna infancia— se sentía en la necesidad de mostrarme el camino a seguir. No quería que me perdiera entre la hojarasca. En su reclamo, abogó porque expresara una cubanidad que se desentendiera de mi condición de exiliado. (“Condición”, no es baladí mencionarlo, es el término al uso para denominar ciertas enfermedades).

Al margen del tono condescendiente del susodicho, lo que me llamó la atención fue el estigma que envolvía a ese estado tan natural del cubano y lo cubano. Estábamos en Miami y dijo “exilio” como quien contiene una arcada ante un buche amargo, como quien corre a limpiarse el zapato luego de pisar mierda, como quien no quiere contagiarse con la plaga. Y acto seguido, con ese paternalismo que tanta gracia me provoca, pasó a soltar la segunda prenda de la noche: “no debes escribir…” dijo y lo interrumpí para recordarle que a un creador no se le debe decir lo que debe crear.

En alguna parte de mi respuesta mencioné que para mí era un privilegio ser un escritor exiliado y, por consiguiente, libre y que, más allá de esa universalidad con la que todo creador sueña, pedirme que no fuera un “escritor del exilio” sería como pedirle a una naranja que no fuera un cítrico. Le recordé, obviamente, a Guillermo Cabrera Infante. ¡Ya quisiera yo ser esa clase de escritor del exilio! En las antípodas estaba, por ejemplo, un “escritor de la isla”: Roberto Fernández Retamar. ¡Y Dios nos libre de ese señor y sus letras!

De paso, le tomé prestado el término clave y se lo devolví en toda su dimensión: en esta década de exilio, jamás he sentido miedo cuando alguien, inesperadamente, toca la puerta. Me es ajeno aquel pavor que me helaba la sangre al escuchar el timbre y recordar que había carne en la nevera del apartamento que compartía con mi madre, mi hermana y mi abuela, en el número 212 de Belascoaín, esquina a Neptuno. Porque en Cuba —le refresqué la memoria—, más allá de las libertades fundamentales de las que gozamos en cualquier democracia —de expresión, de prensa, de movimiento, de asociación…—, ha sido también conculcada la libertad de comer. Y un pedazo de carne de res en el congelador puede acarrear varios años tras las rejas. O lo que es lo mismo: si hay que hablar de temores, pero de temores reales, tangibles, ubicuos, en lugar de hacerlo para referirse al posible derrotero de la obra de un poeta, viene más a cuento a propósito de una sociedad donde se vive cada segundo al margen del delito, donde se delinque a diario para ganarse el pan, donde comer lo que a uno se le antoja es un acto temerario, rayano en lo delictivo.

Quiso el azar —que es así de caprichoso— que a pocas horas y varias millas de distancia, en el salón “Fresa y Chocolate” del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos de La Habana se le negara la entrada a un grupo de blogueros independientes cubanos, mientras Yoani Sánchez lograba escurrirse entre la audiencia, disfrazada con una peluca; sólo de esa manera pudo participar en el debate sobre internet en Cuba.

Aunque mi tertulia aconteció en la capital de ese exilio intolerante y tan vilipendiado, el agente provocador no se vio en la necesidad de camuflar su apariencia ni sus ideas. A pesar de que la mayoría de los miembros de la audiencia estaba en completo desacuerdo con lo que este señor alegaba —me consta; muchos me lo confesaron al final de la lectura—, nadie le dio el mitin de repudio que es de rigor en la capital cubana. Esto ponía de manifiesto una verdad harto conocida: mientras los amantes del régimen cubano pueden defender en Miami la dictadura que los reprime —“síndrome de La Habana”, podríamos llamarle a esa conducta—, los cubanos que disienten del pensamiento único siguen sin encontrar tribuna en la isla.

Ay, pero el intercambio se quedó trunco. El agente provocador hizo mutis por el foro antes de que concluyera la charla, oculto entre las mismas sombras que lo escondieron cuando entró a mitad de tertulia. Quise explicarle en persona que no hay como no tener que mirar sobre el hombro para ver quien escucha lo que decimos. Que se puede vivir sin miedo y que esa ausencia del viejo pánico tal vez no alargue la vida, pero la hace mucho más plena y digna. Pero el hombre andaba a la carrera, así que ahora tendrá que leer, por mediación de terceros, esto que escribo en el primer minuto que tengo desocupado —tres días después, ya de regreso en casa—, feliz de ser un escritor del exilio o un exiliado a secas y convencido una vez más de que las dictaduras crean malos hábitos: son capaces de hacer que la mente cautiva se comporte como tal lo mismo en la cercana Calle 8 del caluroso Miami, que en la distante Rampa de la calurosa Habana.

Publicado en Censura, Cuba, Exilio, Insilio, Libros, Represión, Viajes | Etiquetado , | 12 comentarios

Dedicatoria

DSCN1287

Un viejo pánico” fue escrito a diez mil metros de altura, ha sido recreado con los pies en la tierra —producto de un desperfecto técnico de WordPress for iPhone, que por segunda vez me borró un texto— y está dedicado a Laurita Palomino, mi lectora más joven.

***

Foto: Joaquín Estrada-Montalván.

Publicado en Misceláneas | Deja un comentario

Pase de lista

pase de lista

De izquierda a derecha:

Verónica Cervera, de Evidencias: presente.
Jose Ramón Morales, de Cuba Española: presente.
Gaspar, El Lugareño: presente.
Niurkita Palomino, de Cero Circunloquios: presente.
Grettel Singer, de Mujerongas: presente.
Alexis Romay, de Belascoaín y Neptuno: presente.
Cesar Beltrán, de Trompón Metabiótico: presente.
Ley Martínez, de Cero Circunloquios: presente.

Posibles lemas para la noche:
¡Blogueros de todos los confines, uníos!
La blogosfera cubana del exilio ha dicho basta… ¡y ha echado a andar!

***

Foto: Joaquín Estrada-Montalván.

Publicado en Cuba, Exilio, Libros, Viajes | Etiquetado , , | 2 comentarios

Oda a Casa Panza

La comida estaba en llama.
La tortilla de patata
(que no la venden barata)
no era ni libre ni jama.
La rememoro en la cama
pues el sueño me ha quitado:
doy vueltas de uno a otro lado…
y en el cielo de la boca,
con tufillo a pasta de oca,
su sabor me ha desvelado.

Publicado en Exilio, Misceláneas, Una décima (a)parte | Etiquetado | 4 comentarios

Hospitalaria

(a Made y Tony, anfitriones de ensueño)

En mi casa está tu casa.
Ven a degustar mis platos.
Mis zapatos: tus zapatos.
Toda tuya es mi terraza.
(Deja el hueso y come masa).
Tienes cobija en mi techo.
El abrazo en que te estrecho
no es simulacro ni juego.
Encontrarás el sosiego
a la sombra de mi helecho.

Publicado en Cuba, Exilio, Una décima (a)parte, Viajes | 1 comentario

Presentación de Los culpables en Zu Galería

lectura en Zu Galeria tiene el honor de invitarlos a la presentación del poemario Los culpables, del escritor Alexis Romay.

Fecha: jueves, 29 de octubre, a las 8 p.m.
Lugar: Zu Galería (2248 SW 8th St. Teléfono: 786-443-5872). Para más información sobre este evento o cualquier otra actividad en Zu Galería, visite: www.zugaleria.blogspot.com.

De la contraportada:

Los culpables Los culpables es un libro certero y conciso que revela sus claves desde las primeras páginas. El equilibrado viaje entre el desgarro, el lirismo y la parodia es puesto en escena desde el primer poema, que retuerce al máximo las alusiones a otros exilios, otras vidas y otras tragedias que marcarán al resto de los textos aquí presentes. En este libro todo sucede con fina sutileza y a la vez no nos sentimos solos en el juego de interpretaciones que el autor nos sugiere. Estamos obligados a interpretar pero el autor no juega a falsos enigmas, sino que más bien se empeña en desentrañarlos apelando a sus diversos registros poéticos.

En medio de los versos hay alusiones veladas y no tan veladas a José Martí, a las fantasías de las izquierdas del siglo XX y a los desmanes del poder totalitario, a las letanías de las nuevas religiones que trastornan con una persistencia terrible la conciencia nacional de Cuba, y hasta a esos boleros que una y otra vez nos remiten a los seres amados. Este calculado despliegue tiene un único trasfondo que reaparece a lo largo del libro como el motivo de una sinfonía, recreado una y otra vez de maneras distintas. Este trasfondo, que no es nombrado de frente sino mediante el perfil de los sonidos y la palabra, nos remite por encima de todo al enigma de la palabra poética.

Publicado en Cuba, Libros, Viajes | Etiquetado , , | 3 comentarios

Oda a la “amistad” (estilo Facebook)

amigos en facebook

Soy feliz: he descubierto
que eres “mi amigo del día”.
¿Te imaginas mi alegría?
¡Pensaba que estabas muerto!
Tú siempre has sido un experto
en sorpresas fabulosas…
¡Se te ocurren cada cosas!
Y aunque jamás te haya visto,
sé que sabes que yo existo…
¡porque me regalas rosas!

Publicado en Una décima (a)parte | Etiquetado | 3 comentarios

Salidas de emergencia, en Miami

Esta semana pinta un poco intensa y me va a dejar muy poco tiempo para bloguerías ilustradas. La razón es sencilla: estoy de visita en Miami, ciudad a la que vine a reencontrarme con un mar de amigos y, de paso, a presentar mi novela (Salidas de emergencia), así como mi libro de poesía (Los culpables).

A riesgo de ser repetitivo, reitero que la primera de las presentaciones será hoy, a las seis de la tarde, en el Interamerican Campus del Miami Dade College (627 SW, 27th Ave., salón 401).

Aunque me cueste admitirlo, debo confesar que el Dalai Lama todavía no me ha confirmado su asistencia. No obstante, se hará lo que se pueda.

Quedan todos invitados. Corran la voz. Y nos vemos a las seis.

Publicado en Cuba, Exilio, Insilio, Libros, Viajes | Etiquetado , | 3 comentarios

Bestiario

cotorra y papagayo—Qué mono el animal. ¿Y habla?

—Hablar, lo que es hablar, sí… pero no le busques sentido a lo que dice —me respondió la cotorra.

Publicado en Aforismos y otras miniaturas, Cubazuela, Misceláneas | Etiquetado | Deja un comentario

Alina Brouwer en Decadencia Bistro

Alina Brouwer @ Decadencia Bistro

Publicado en Cuba, Música | Etiquetado , | Deja un comentario

La paz, ese ente inasible

paloma de la pazEl pasado 9 de octubre, el presidente Barack Obama, Comandante en Jefe de las fuerzas armadas de Estados Unidos —país inmerso en dos guerras que parecen no tener fin—, se despertó con una insólita sorpresa: le habían otorgado el Premio Nobel de la Paz.

En las conferencias de prensa subsiguientes y en el discurso de aceptación de dicho premio, Obama insistió en que no se lo merecía. No creo que fuera falsa modestia. Quizá pensaba en ambas guerras, que —aunque heredadas de la administración Bush, todo sea dicho— están presentes en su accionar diario.

Hoy, 24 de octubre, a quince días de recibido el galardón, un bombardeo de aviones de la fuerza aérea de Estados Unidos ha provocado al menos 18 muertos en el noroeste de Pakistán.

Estoy de acuerdo con el señor presidente. El premio era tan prematuro como injustificado. Y ahí están esos 18 muertos para dar fe de ello.

Publicado en Misceláneas, Prensa | Etiquetado , , | 1 comentario

Oda al verdadero Hombre Nuevo

Los hombres nuevos

El verdadero Hombre Nuevo
roba y te vende aguacate
—es inmune al disparate
de esa gallina sin huevo,
ese guardia sin relevo
que es el castrismo tardío—
y sobrevive al hastío
huyendo a la policía
y soñando con el día
de ejercitar su albedrío.

***
Imagen: Moon Batery.

Publicado en Cuba, Insilio, Represión, Una décima (a)parte | Etiquetado | 1 comentario

Espejo de tres cuerpos

Quimera Ediciones y Voces en Tinta

tienen el agrado de invitarle a la presentación de la novela

Espejo de tres cuerpos

de Odette Alonso

Comentarios de

María Elena Olivera y Artemisa Téllez

Modera: Bertha de la Maza

Viernes 23 de octubre, 7:00 pm

Librería+cafetería+foro cultural Voces en Tinta

Niza 23 A, entre Reforma y Hamburgo

Zona Rosa, México DF

Nota sobre la autora: Poeta y narradora cubana radicada en México. Su cuaderno Insomnios en la noche del espejo obtuvo el Premio Internacional de Poesía “Nicolás Guillén” (1999) y su cuento “Animal nocturno” ganó el primer premio del XII Concurso “Mujeres en vida” convocado por el Centro de Estudios de Género de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Espejo de tres cuerpos es su primera novela. Ha publicado, además, un libro de relatos: Con la boca abierta (Madrid, Odisea, 2006) y ocho poemarios: Enigma de la sed (Cuba, 1989), Historias para el desayuno (Cuba, 1989), Palabra del que vuelve (La Habana, 1996), Linternas (Nueva York, 1998), Visiones (México, 2001), Diario del caminante (Monterrey, 2003), Cuando la lluvia cesa (Madrid, 2003) y El levísimo ruido de sus pasos (Barcelona, 2005). Ha sido incluida en antologías de poesía y narrativa. Textos suyos aparecen en revistas y páginas de Internet.

Publicado en Cuba, Exilio, Libros | Etiquetado , | Deja un comentario