El cangrejo impertinente y el castrismo como telón fondo

bobo nada.jpgA propósito de “Raúl Guillermo Rodríguez Castro: El cangrejo impertinente”, me permito una nota aclaratoria: es tradición en la prensa española gastarle alguna broma a la audiencia en el Día de los inocentes. Esa circunstancia me recuerda que esto, que es una bitácora de notas al vuelo, se presta para la gracia y, por tanto, me permite, una vez al año, difuminar esa línea que separa a la ficción de la realidad.

Las inocentadas que he echado a rodar por estos lares han tenido un tema común: el castrismo y lo perjudicial que es ese régimen para la salud. Tiendo a enfocarme en intelectuales orgánicos, nuevos modos de la infamia (una cerveza revolucionaria, un app para chivatos) o miembros de la estirpe de Lina Ruz e igual calaña. Confieso que hacer la mímica de la verborrea de Mariela Castro, Silvio Rodríguez o Miguel Barnet es todo un desafío. Pero me he dado banquete en el proceso.

Los amigos, conocidos y lectores de este blog que se han creído los textos (o se han reído con ellos): honor que me hacen. Gracias por la lectura y por el voto de confianza. (Desde ya quedan advertidos para diciembre de 2017).

Si les da el apetito, aquí pueden (re)leer las inocentadas que he publicado por acá en años previos:

En 2008: la exclusiva que anunciaba que Mariela Castro Espín había pedido asilo político en España.

En 2009: La razón del tocororo, una crónica de la presentación, en uno de los salones de la Biblioteca Nacional “José Martí”, de un poemario hasta entonces inédito del “General-Presidente”.

En 2010, me pasé con ficha.

En 2011: las declaraciones de Silvio Rodríguez a raíz de un concierto en Quito en el que rompía con el régimen cubano.

En 2012: un “app” creado por la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) para facilitar a los represores y chivatos cubanos la delación y otras infamias.

En 2013: el lanzamiento al mercado de Comecandela, la cerveza de los revolucionarios.

En 2014: la “decisión” de Mariela Castro de cambiar su orientación sexual, a tono con los cambios que no acaban de llegar.

En 2015:“Yo no tomo meprobamato”, una crónica de la presentación en Nueva York del más reciente libro de memorias Miguel Barnet.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
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