
He venido a comentar
esta novela exquisita
escrita por César Pérez,
que en Boston no se está quieto
y no para de pensar
en cómo sería Cuba
—la Cuba que está por fuera—
si la narramos en verso:
una Cuba como un cubo,
un poliedro inenarrable
que a fuerza de repetirse
nos repite y nos repite.
En La capital del sol
—tragicomedia en tres actos—,
César Pérez se desplaya
—ese verbo tan cubano—
y se inspira en sus tres soles,
que no nacieron en Cuba
ni tampoco en la Florida
y nos recita una tierra
que también parafrasea
con canciones y poemas
de un legado literario
y musical que nos une
y congrega en este exilio.
Los personajes del texto
hablan como habla cualquiera
que haya vivido en Mayami:
mezclando el buen español
—que no es más que una entelequia—
con un inglés tan escaso
como tan utilitario.
«Se acabó el pan de piquito»,
dice Larisa inspirada.
Lorencito le responde
que a estas alturas no quiere
trabajar para el inglés,
mas no pronuncia la ese,
que así no habla un camionero.
Roli es su socio, un compinche
con el que antes negociaba
y le trae un regalito:
va a entregarle al chivatón
que soltó la chivatada
por la que acabó en la cárcel
Lorencito allá en La Habana.
Y para colmo de males,
aquel chivato ilustrado
cambió de país y nombre:
se puso José Martí
y vive en la gozadera
en la capital del sol.
Lo que es más: controla un baro
que no lo salta una cabra.
Pepe Martí sabe bien
que para el negocio turbio
es bueno contar al menos
con un par de testaferros:
Fito y Robertón son esos
soles del mundo inmoral
que se empeñan en lavar
el dinero mal habido
de quien con nombre de apóstol
se ha dedicado a acabar
con la quinta y con los mangos.
(Robertón es un tipo interesante,
porque habla más a la usanza italiana,
que los endecasílabos también
se dejan escuchar en este libro).
Yunisleidys es la niña
del patriarca adinerado,
la heredera de un imperio
más turbio que el Almendares.
La niña tiene una amante
que fuma yerba y que bebe
como si fuera a acabarse
el mundo (que igual se acaba).
La amante se llama Aitana
y es una amante española
que cree en el poliamor,
pero arma tremenda bulla
și su pepilla cubana
se pone a matar jugada
con cualquier otra persona.
Alain es el hombre araña
que con Yunisleidys tiene
un acuerdo interesante:
un pacto de no agresión,
en el que a ratos se agreden.
En la novela hay de todo:
hasta un burdégano, hermano
—cruce de caballo y burra,
tan estéril como Cuba
que en seis décadas no ha dado
más papas que el Vaticano.
Decía que el inventario
de este libro tan atípico
tiene de todo, de todo,
¡de todo como en botica!
Hay un chileno culiao
que entra en el acto segundo
a poner la cosa buena
(o mala, según se mire).
Su pareja, una francesa,
se sabe más de un buen truco
para actuar bajo la mesa
y excitar al personal.
Por haber, hay un secuestro
de un personaje importante
y lo que pasa después
lo guardo en mi caja fuerte
e interrumpo el comentario,
para que lean el libro
y lo lean en voz alta
como yo hice esta mañana,
partiéndome de la risa
con las tantas ocurrencias
de este escriba que ha venido
para alegrarnos la noche,
para alegrarnos la vida,
con su libro y con su pluma.
Al César lo que es del César:
mi hermano, ¡partiste el bate!
Posdata: En algún momento de la tertulia, Cesar Perez nos regaló un par de octosílabos —en abierta y pública provocación a este decimista, todo sea dicho— que me sirvieron de pie forzado para escribir los ocho versos restantes que dan forma a esta espinela:
«Es bastante peculiar
la manera en que fue escrita»
esta obra que nos invita
a la capital del mar,
a repensarla y pensar
en esa nación inerte
cansada del Hombre Fuerte
y presta a sanar su herida
y escoger el «patria y vida»
en lugar del «patria o muerte».





¡Estoy tan feliz de que haya regresado esta esquina querida!
Y con palabras como burdégano. Y eso del chileno culiao hay que leerlo sin dudas. Corro a comprar el libro. ¡Gracias, Alexis!
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Hola ,
Veo su sitio web http://www.belascoainyneptuno.com y es increíble. Me pregunto si las opciones de publicidad como publicación de invitados o contenido de anuncios están disponibles en su sitio.
¿Cuál es el precio si queremos anunciarnos en su sitio?
Nota: el artículo no debe tener ninguna marca como patrocinado o publicitario.SaludGael Kerdanet
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