La bloguera cubana “ciudadana Yoani” toma la ONU

Yoani Sánchez en la ONU

Por María C. Werlau

Llegó a través de la entrada de visitantes luego de pasar los controles de seguridad. Cuando empujó la puerta giratoria y entró al vestíbulo, parada ahí a solas, la saludé con una formalidad pretendida: “Bienvenida a las Naciones Unidas”. La recepción estaba repleta de estudiantes del proyecto Model UN. A unos pasos se encontraba el comité extraoficial de bienvenida: Tuyet Nguyen, corresponsal de una agencia alemana de noticias, quien había venido para escoltarnos a nombre de la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas (UNCA), junto a tres invitados. Dos medios de prensa filmaron su entrada; nadie se dio por enterado.

Venía con atraso pues había ido a una entrevista de último minuto a CNN, así que yo estaba ansiosa de apresurar los próximos pasos. Recibimos los pases en la garita de información: ella usó su pasaporte cubano y fue fotografiada como cualquier otro visitante. Caminamos a paso rápido escaleras abajo y a través del estacionamiento del sótano al edificio de la biblioteca donde están las oficinas de la UNCA mientras dura la renovación del edificio principal. Mientras nos apresurábamos y cruzábamos varios controles de seguridad, le dije que el gobierno cubano había bloqueado nuestro plan y que tendríamos que improvisar. Acordamos que no importaba; ella estaba en la ONU e iba hablar de un modo u otro. Solo unos minutos antes, había leído en mi teléfono acerca de que la perreta había sido al más alto nivel: el embajador de Cuba ante la ONU había tramitado una protesta oficial que le pedía al secretario general de la ONU que cancelara el “grave ataque”.

Cuba tiene una gran influencia en la ONU, con una de las más largas y activas delegaciones. China, Rusia, Irán y otros de esa calaña son sus más fuertes aliados, y además ejerce una gran influencia sobre otros gobiernos, muchos de los cuales acogen para su beneficio misiones médicas cubanas o comparten simpatías “revolucionarias”, mientras que otros prefieren evitarse problemas. Los diplomáticos cubanos conocen a la perfección la burocracia y las reglas de la ONU. El cambio de sala de conferencia era la menor de mis preocupaciones. En cualquier momento, temía, nos podían detener en un control de seguridad para escoltarnos fuera del recinto, o nos podían atacar los matones-diplomáticos del gobierno cubano. Estas cosas han pasado en la ONU en Nueva York y Ginebra.

La conferencia de prensa había sido planificada semanas atrás para que tuviera lugar en el auditorio de la biblioteca Dag Hammarskjold, un local grande y elegante con los equipos de audio necesarios. Pero, el día antes, el contacto de UNCA mencionó “ciertos problemas”. El auditorio no estaría disponible y no tendríamos el equipo para la interpretación simultánea. Me imaginé que había una gran presión. Por suerte, ya con varias batallas en la ONU a mis espaldas, había pedido que mantuvieran este evento fuera del calendario oficial de Yoani hasta que la invitación hubiera sido enviada. Sería más difícil desmantelar un evento anunciado a los miembros de la UNCA, con 200 corresponsales en todo el mundo.

El gobierno cubano se había quejado de que la UNCA estaba siendo “manipulada por intereses espurios”, pero la verdad es mucho menos siniestra. Represento a un pequeño grupo de derechos humanos, con los más escasos recursos; la mayor parte de nuestro trabajo es voluntario. Como estaba familiarizada con la UNCA, sabía que acoge conferencias de prensa con fuentes de interés noticioso y que tiene la libertad de decidir a quién invitar. Así que cuando les pregunté si estarían interesados en acoger a Yoani Sánchez, respondieron inmediatamente que sí, supuse que porque ella es una bloguera y periodista de fama mundial. Una vez que se acordaron los detalles, contacté a la persona que estaba a cargo del calendario de Yoani (un amigo común que había ofrecido voluntariamente sus servicios). Una vez que habíamos acordado la hora, envié a la UNCA su biografía. Luego, contraté a una intérprete. Todo había sido simple y transparente.

La conferencia de prensa sería en la “Plaza de UNCA”, que está dentro del área provisional asignada a los periodistas durante la renovación. Para mi desaliento, al llegar comprobaríamos que se trataba de un espacio abierto en medio de un pasillo rodeado de oficinas. Al lado de una impresora enorme, habían puesto una mesita con tres sillas pequeñas apiñadas detrás. A un costado, otra mesita tenía algunos refrigerios. Al centro no había más de diez sillas. Casi todos los presentes tuvieron que permanecer de pie en el pasillo y en las oficinas adyacentes. Nos miramos desconcertadas, así que les indique a Yoani y la intérprete que tomaran asiento, dejando la tercera silla para el anfitrión de UNCA. Aunque yo había sido designada como moderadora, me hice a un lado: no había espacio ni necesidad de otra persona. Luego de haberla visto en días anteriores en Nueva York y Washington, sabía que todo lo que necesitábamos era dejar que Yoani hablara.

Varios camarógrafos y corresponsales de agencias de noticias de diversos países estaban presentes. El periodista italiano Stefano Vaccara me explicó que no hacía falta ninguna nota biográfica pues todos sabían quién era ella, así que procedió a hacer una muy amable presentación de la invitada. Yoani compartió sus impresiones sin valerse de notas, como es usual; con voz fuerte a pesar de la falta de micrófono (desafortunadamente, no ocurrió lo mismo con la intérprete). Orlando Luis Pardo Lazo, el bloguero/fotógrafo cubano que viaja con ella, Mary Jo Porter, la ingeniera radicada en Seattle que creó un servicio de traductores voluntarios para apoyar a los blogueros cubanos y yo nos sentamos en el piso. No había espacio en ninguna otra parte.

Yoani comenzó diciendo que estaba orgullosa de que su primera vez en la ONU fuera con “mis colegas periodistas”. Aunque aclaró que venía como una ciudadana y bromeó acerca de estar adaptada a trabajar en espacios reducidos, brilló por todo lo alto. Pidió a las Naciones Unidas que apoyaran los derechos humanos en Cuba y declaró que ya era hora de que la institución “saliera de su letargo y reconociera al gobierno cubano como una dictadura”. Aseveró: “Cuba no es un gobierno ni un partido político ni mucho menos el feudo de un hombre”. Además, pidió apoyo de la ONU para exigir una investigación internacional sobre la sospechosa muerte del disidente cubano Oswaldo Payá. (Véase el minuto 3:30 de este video).

Durante el conversatorio, el corresponsal de la agencia cubana Prensa Latina hizo dos preguntas. No fue una sorpresa que ambas estuvieran en la lista de “40 preguntas a Yoani” con la que los simpatizantes del régimen cubano la han perseguido a dondequiera que va. Sonaba bastante tonto y debe haberlo sabido pues le temblaban las manos. Ella las respondió rápido y con aplomo. Cuando terminó, grabó una breve entrevista con The New York Times, y salió apresuradamente rumbo al aeropuerto con destino a la fase siguiente de su viaje. Salimos del edificio aliviados de no encontrar manifestantes castristas en la calle.

Es notable que una pequeña y modesta bloguera de 37 años haya tomado la sede de las Naciones Unidas en defensa de los derechos fundamentales valiéndose solo de su determinación y de la fuerza de su palabra. La equilibrada y elocuente “personita”, como se llama a sí misma, hizo que una poderosa dictadura militar de más de cinco décadas saliera corriendo asustada a prevenir que hablara. La noticia corrió el mundo rápidamente, pero no solo lo concerniente a su mensaje sino la maliciosa voluntad de detenerlo. Esta anécdota capta lo agotado de un régimen cuyas tácticas se han vuelto fútiles ante la fuerza de una rebelión pacífica que no podrá ser detenida.

Solo cinco horas después de la conferencia de prensa, una búsqueda en Google revelaba cuatro páginas de enlaces a cables de prensa en todo el mundo (contando solo los medios de prensa en español). Todos los cables destacaban las tácticas de matonismo del gobierno cubano. El régimen, de hecho, había generado el gancho noticioso, poniéndose a sí mismo en ridículo ¡y permitiendo a Yoani que brillara más!

Mientras resumía el evento con Carmen Rodríguez, miembro de UNCA por Radio Martí, ella recordó las palabras de José Martí: “una idea justa desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”. En la ONU, Yoani le dio un giro singular: “Si tuviéramos este encuentro al fondo de un elevador, tendríamos más libertad que en Cuba”. De principio a fin, su incursión por la ONU no pudo haber sido más perfecta ni más poética.

***

María Werlau es Directora Ejecutiva de Archivo Cuba, una organización sin fines de lucro radicada en Nueva Jersey.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
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3 respuestas a La bloguera cubana “ciudadana Yoani” toma la ONU

  1. Diana dijo:

    Magnífica gestión y bien relatada además.

  2. a tomas dijo:

    Maria, saludos y felicitaciones por este magnifico articulo. Yoani, es para muchos un chorro de esperanza, y un rayo de luz, que nada ni nadie podra parar.
    Gracias, por proveerle a ella esta importante gestion en la ONU.

    Alina Tomas

  3. khusha8 dijo:

    Here are two poster for the campaign to support the dissident Cuban bloggers.

      Om shanti, namaste.

    María

     

    ________________________________

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