Oda urgente a La Habana

A Dainerys Machado Vento, que me dio los dos primeros versos de esta espinela

La Habana huele a salitre,
a gas metano, a sofrito
de cebolla, al infinito
que descubrí en un pupitre,
a la carroña del buitre
(que en Cuba es aura tiñosa).
La Habana huele a una cosa
que se resiste al olvido
de quiénes nos hemos ido
de aquella isla pavorosa.

***

Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en este blog. Aquí puedes leer la entrada de este día hace exactamente un año. Si sientes que me repito, recuerda que más se repite la realidad cubana.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
Esta entrada fue publicada en Ciclo de décimas, Cuba, Exilio, Insilio, Una décima (a)parte y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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