La gravedad o De las desventajas de escupir hacia arriba

La palabra como bumerán
(a Roberto Fernández Retamar)

Dijo: «¿quién recibió la bala mía?».
Formuló un Calibán muy conveniente.
Lo hicieron de una Casa el Presidente.
Lo acusaron de escribir poesía…

¡y hasta un premio le dieron en el brete!
Publicó sus panfletos altruistas,
inspirado en sinsontes y amatistas:
su cómoda visión del palacete.

Muchos años después, en sus poderes,
tuvo el lujo de decidir la muerte
de algunos condenados a la suerte

de escapar del país de los placeres.
Con su firma apoyó la cruel sentencia.
Pasó un rato… y de vuelta a la docencia.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
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