
Aunque no le importa un cuerno
la nobleza celestial,
el del cuerpo de tamal
—el adalid del infierno
dantesco, de aquel averno
del cual un día escapé—,
fue a Roma a tomar café
con el Papa —¡al Vaticano!—,
mientras el pueblo cubano
a diario pierde la fe.
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Nota bene: Desde el 30 de noviembre de 2020, he publicado a diario en Belascoaín y Neptuno.
Posdata: 14ymedio publicó las siete décimas de “Dios los cría” en Diversionismo ideológico, mi columna semanal.




