Plegaria a San Enrique y San Francisco

(a Francisco García y Enrique Del Risco)

Cuéntame el cuento de la buena pipa
desde Hatuey hasta Elián y Pérez Roque
y la génesis del birlibirloque…
Muéstrame pata, corazón y tripa

de ese pueblo tan culto que no sabe
(o no se acuerda de) los ingredientes
del buen ajiaco o la pasta de dientes
y que nunca jamás probó el casabe.

¿Qué pasó con las páginas perdidas
de aquel diario del hombre del busto?
Cuéntalo en broma, pero con aplomo:

los desembarcos y las despedidas,
la risa y luego el llanto del Gran Susto,
la leve historia de una isla de plomo.

***
Y dice Jorge Salcedo:

Déjame que te cuente de esa Leve
Historia y su veraz anecdotario,
del orgullo risueño y solitario
de Mabuya, que esconde el doble nueve.

Acércate a observar desde la acera
la innoble imbricación de tu destino:
la muerte misteriosa de un cochino
y una cochina muerte marinera.

Comparte con trompetas, milicianos,
alzados, trepadores, rasca-panzas,
agentes del azar y de las chanzas.

Toca las vértebras de los cubanos.
Comprueba como sangran sus tetillas.
Viven a plomo. Mueren de cosquillas.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
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6 respuestas a Plegaria a San Enrique y San Francisco

  1. Anonymous dijo:

    Dos santos de tu devoción…

    Saludos
    F.C.

  2. Teresita Dovalpage dijo:

    Merecido homenaje poetico a Leve historia de Cuba, tremendo libro!

  3. Eufrates del Valle dijo:

    No me canso de repetirlo: Binomio Afilado. Gracias Bustro y Salcedo.

    (Salcedo, dale un chance a Bustro para que ponga en el correo el libro que me gane en esta esquina, por favor…)

  4. Eufrates del Valle dijo:

    No me canso de repetirlo: Binomio Afilado. Gracias Bustro y Salcedo.

    (Salcedo, dale un chance a Bustro para que ponga en el correo el libro que me gane en esta esquina, por favor…)

  5. Jorge Salcedo dijo:

    Eufrates, el soneto es del Bustro. Aquí va el mío, para no perder la costumbre. Un libro excelente.

    Déjame que te cuente de esa Leve
    Historia y su veraz anecdotario,
    del orgullo risueño y solitario
    de Mabuya, que esconde el doble nueve.

    Acércate a observar desde la acera
    la innoble imbricación de tu destino:
    la muerte misteriosa de un cochino
    y una cochina muerte marinera.

    Comparte con trompetas, milicianos,
    alzados, trepadores, rasca-panzas,
    agentes del azar y de las chanzas.

    Toca las vértebras de los cubanos.
    Comprueba como sangran sus tetillas.
    Viven a plomo. Mueren de cosquillas.

  6. Pingback: Leve historia de Cuba, en Union City | Belascoaín y Neptuno

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