El cascabel y el gato

Desde el XIX, no se discute que la soberanía reside en los gobernados. No en los gobernantes. Visto así, la soberanía en Cuba reside en su pueblo. No en quienes la han ostentado desde el 10 de Marzo del 1952. La mascota, el gato, viene a ser el gobierno. El amo, el pueblo.

Está de moda opinar sobre la continua mediación de la Iglesia con el gobierno de Cuba, y se sabe que opiniones, como defectos, tenemos todos. Yo tengo la mía. El cascabel siempre acaba por delatar al gato. Siempre la relación entre gato y cascabel beneficia al amo. A la larga, o a la corta, evidencia las correrías del gato, como cauce al coto. Cuando llega la hora que viene llegando, en un abrir y cerrar de ojos, terminan las glorias de este mundo. La Iglesia (en mayúscula), como su Doctrina Social, “recorre la historia sin sufrir sus condicionamientos, ni correr el riesgo de la disolución.” Esto a pesar del lastre que somos muchos quienes formamos su cuerpo místico cubano. En latín callejero: “ad finis gloriae Castrati Mundi, in ictu oculi, Roma locuta et Urbis mutis”. En hebreo: Amén.

A partir del concordato de Worms (en castellano, podríamos decir de los “Gusanos”) en 1122, entre un Obispo de Roma, Calixto II y Enrique V, Emperador del Sacro Imperio, a orillas del Rin, se transó la crisis de las investiduras para la Europa Medieval. El “¿quién manda en la Iglesia?” propio de los sistemas feudales en gestación, siempre termina con que en la Iglesia manda quien tiene que mandar. Para los creyentes, como yo, el Espíritu Santo, y no los sátrapas quienes persiguen a los del Nazareno. Ni quienes escudados de ella han cometido y siguen cometiendo atrocidades. Al Bonaparte, el Pío VII. Al Hitler, el Pío XI. Siempre termina el reto de igual manera. El cascabel alcanza al gato.

A punta de concordato, suavecito, o a como dé lugar, la Iglesia se ha conservado en contextos políticos hostiles. En nuestra tierra no se dará la primera excepción. Busca su espacio. Lo encontrará para bien de todos. La semilla de la Evangelización ha empezado a germinar después del ciclón de los sesenta y empieza el alba para los cubanos de buena voluntad. Sin banderías.

En uno de los dibujos del Goya una bruja le dice a la otra, “si amanece, nos vamos”. El sordo compensaba su sordera con una visión que llega hasta nuestros días. Si no, ver para creer.

Ricardo Martínez-Cid

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Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
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