Uno

Hoy me desperté con una sensación de déjà vu. ¿Qué? Decía que hoy me desperté con una sensación de déjà vu. Esta película ya la había visto. Sí, esto definitivamente ya lo había vivido. El problema es dónde y cuándo. ¿Cuál fue la última vez en que coincidieron una aburridísima noche de ceremonias de los premios Oscar® y esta obsesión mía con Cuba? ¡Ah, claro! ¡En febrero de 2008!

Resulta que inmerso en los preparativos de la manifestación del próximo 1 de marzo, por poco paso por alto el hecho de que Belascoaín y Neptuno cumple hoy su primer aniversario. ¡Vaya momento para festejos! Al respecto, creo que puedo escribir los versos más obvios esta tarde; escribir, por ejemplo: «Un año, que viejita te nos pones/ bitácora que anuncias mi delirio…», pero, para nuestra fortuna, he descartado la idea antes de terminar la primera estrofa.

Sin mucho tiempo para el autobombo, me limito a dejar constancia de lo mucho que me he divertido con la vorágine del blog, un ejercicio de creatividad y catarsis que me ha regalado más amigos que detractores. Al repasar a revientacaballo los 516 posts que han aparecido en este espacio, revivo la alegría que sentí al publicar —en “tiempo real”, o sea, desde el 9 de abril hasta el 17 de mayo— el Diario de Campaña de José Martí. También rememoro el gozo que he experimentado al publicar textos inéditos (y no tanto) de César Reynel Aguilera, Jorge Luis Borges, Miguel Correa Mujica, Néstor Díaz de Villegas, Teresa Dovalpage —quien además tiene acá su propia columna semanal de estampas habaneras—, Radamés Molina, Carlos Pintado, Jorge Salcedo, Manuel Sosa… entre otros. Me río solo y de mis maldades me acuerdo al comprobar que he parodiado hasta el paroxismo la muerte de Fidel Castro, usando como brújula “La muerte de Trotsky referida por varios escritores cubanos, años después ― o antes”, que figura en los Tres tristes tigres de Cabrera Infante. Ya que hablamos de parodia —ese terreno tan fértil que me es tan querido—, destaco las 72 décimas y los 68 sonetos con los que me he mofado de la decrépita dictadura que aun martiriza al pueblo de Cuba… Podría seguir la lista de felices hallazgos, pero —parafraseando el horrible poema de Guillén al no menos horrible Che Guevara— prefiero no hacerlo. Por modestia, por no hablar de mí mismo.

A tono con el somnífero rito anual de la Academia, quiero agradecer públicamente a quienes me han acompañado en estos doce meses de dar cabezazos contra el muro, a quienes han dejado comentarios en estas páginas, a quienes han optado por permanecer silentes, a quienes han reenviado el enlace del blog a sus contactos, a quienes no lo han hecho, a quienes se propusieron encontrarme en la red e hicieron de Belascoaín y Neptuno parte de su recorrido habitual por la blogosfera, a quienes llegaron a esta esquina virtual por accidente, a quienes decidieron regresar, a quienes me han dado su aliento, a los tontos útiles que se han esforzado en aguar la fiesta y, por supuesto, a Clint Eastwood. ¡Gracias!

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
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