
El bigote y la pistola,
la panza fofa —¿el sombrero?—,
y la cara del cuatrero
que nunca da pie con bola.
Sólo un disco en la victrola:
Carlos Puebla con su canto
(que más se asemeja al llanto).
Y al cinto la metralleta…
¡Se jodió la bicicleta!
¡Bienvenidos al espanto!





Ese se protegía del Comefeo.
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