Unos nudillos se acercan a tu puerta.
Los miedos se alternan.
El hambre amiga proclama su delirio.
Cada palabra es una patria clandestina,
una mentira átona, uniforme,
un vicio innecesario que redunda.
Se escucha un disparo.
Amanece.
Unos nudillos se acercan a tu puerta.
Los miedos se alternan.
El hambre amiga proclama su delirio.
Cada palabra es una patria clandestina,
una mentira átona, uniforme,
un vicio innecesario que redunda.
Se escucha un disparo.
Amanece.
Hermano gasta un par de minutos de cell y llama para saber cuando estas por la city y brindar por los poemas tuyos ylos peomas de otros. Genial la pagina.
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Bróder: gracias por pasar por la esquina caliente.
Te daré un timbrazo en la tarde.
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