Si en el medio de la misa
no te puedes contener
y no quieres esconder
entre el pecho y la camisa
lo que te quita la risa
y te lleva a la congoja,
no permitas que te coja
el de la mano de plomo,
que te va a romper el lomo.
¡Cuidado con la Cruz Roja!
***
(Ilustración: El Guamá).





