Óleo de Narciso con pedrusco (V)

Bajo el pedrusco anodino
yace expuesto a algún temblor
de la tierra el dictador
que nos destrozó el destino,
el violento, el asesino
que vino a sembrar el mal,
y el del cuerpo de tamal
a celebrarlo se apura.
Parece no tener cura
su incontinencia verbal.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
Esta entrada fue publicada en Ciclo de décimas, Cuba, El Innombrable, Heredero en Jefe©, Insilio, La muerte de Narciso, Represión, Una décima (a)parte y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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