Óleo de Narciso con nasobuco (VII)

La cabeza del cochino

—tan patética, afeitada,

con la frente bien sudada

y su cara de asesino

que le regaló el destino

y que la máscara oculta—

con esa visita insulta

al pueblo hambriento y maltrecho,

y vemos colgar del techo

a un cerdo de edad adulta.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
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