Óleo de Narciso con nasobuco (II)

Aquí posa por acuerdo

de sus jefes la cabeza

—que carece de entereza:

los ojos muertos del cerdo

(el derecho y el izquierdo),

las orejas coloradas,

frente y mejillas sudadas

y el ubicuo nasobuco

que protege al seboruco—

del que ordena las redadas.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
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