El “Calendario de la Victoria” y otras inocentadas previas

Óleo de dictador con sombrero

Comencemos in media res.

Lo primero: es tradición en la prensa española gastarle alguna broma a la audiencia en el Día de los inocentes. Lo que quiere decir que esto, que es una bitácora de notas al vuelo, se presta para la gracia y, por tanto, me permite, una vez al año, difuminar esa línea que separa a la ficción de la realidad.  

Lo segundo: no fueron pocos los amigos, conocidos y lectores de este blog que se creyeron el post de ayer. Y cualquiera los entiende. No es difícil imaginar que el régimen cubano —que se ha hecho a imagen y semejanza de alguno de los círculos del infierno dantesco— quiera cambiar hasta la dirección en la que crecen los girasoles. 

Por último: las inocentadas que he echado a rodar por estos lares han tenido un tema común: el castrismo y lo perjudicial que es el sistema comunista a tres sistemas básicos —el nervioso, el cardiovascular, el digestivo— y la cadena puerto-transporte-economía-interna. Como habrán notado, mi foco han sido intelectuales orgánicos, nuevos modos de la infamia —una cerveza revolucionaria, un “app” para facilitarles la delación a los chivatos— o miembros de la estirpe de Lina Ruz. Confieso que hacer la mímica de la verborrea de Mariela Castro, Silvio Rodríguez o Miguel Barnet o incluso el súper-nieto es todo un desafío. Pero me he dado banquete en el proceso.

Como recordar es volver a vivir y a propósito de la inocentada de ayer, aquí les dejo los posts publicados en este blog en el día de los inocentes.

En 2008: la exclusiva que anunciaba que Mariela Castro Espín había pedido asilo político en España.

En 2009: La razón del tocororo, una crónica de la presentación, en uno de los salones de la Biblioteca Nacional “José Martí”, de un poemario hasta entonces inédito del “General-Presidente”.

En 2010, me pasé con ficha.

En 2011: las declaraciones de Silvio Rodríguez a raíz de un concierto en Quito en el que rompía con el régimen cubano.

En 2012: un “app” creado por la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) para facilitar a los represores y chivatos cubanos la delación y otras infamias.

En 2013: el lanzamiento al mercado de Comecandela, la cerveza de los revolucionarios.

En 2014: la “decisión” de Mariela Castro de cambiar su orientación sexual, a tono con los cambios que no acaban de llegar.

En 2015: Miguel Barnet en Manhattan: Yo no tomo meprobamato, una crónica de su visita a Nueva York.

En 2016: el debut de Raúl Guillermo Rodríguez Castro (nieto-escolta de Raúl) como autor de libros infantiles con la publicación y el lanzamiento de El cangrejo impertinente.

En 2017: Hipólito: un musical cubano, parodia del musical Hamilton; comienza así:

[Pueblo de Cuba]
¿Cómo un bastardo, barbudo, infame,
déspota, hijo de una puta y un ñame,
nacido con el nombre de Hipólito, en Birán,
sembró ponzoña en este pueblo, como un alacrán?

En 2018: anuncié Escuadrón 349, la respuesta del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) al Universo cinematográfico de Marvel

En 2019 no publiqué ni una entrada por estos lares.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
Esta entrada fue publicada en Coloquios y paneles, Crónicas, Cuba, Exilio, Insilio, La muerte de Narciso, Libros, Música y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El “Calendario de la Victoria” y otras inocentadas previas

  1. dovalpage dijo:

    Fíjate que sería una buena idea recopilar todas las entradas de inocentadas en un post. 🙂

    Me gusta

  2. Pingback: Inventario | Belascoaín y Neptuno

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