La cibertimba de Boris Larramendi

20130213-101808.jpgHace unos meses, mediante la página Yagruma.com, Boris Larramendi lanzó una convocatoria: buscaba patrocinio para su disco “La cibertimba y el bárbaro”.

No me lo tuve que pensar dos veces. Lo anuncié por acá, pero antes prediqué con el ejemplo y me di el gustazo de contribuir a que este proyecto pasara del anhelo al CD que tengo en mis manos.

Ahora que todos los patrocinadores han recibido sus ejemplares —uno para comer, el otro para llevar (a Cuba)—, Larramendi ha subido el disco a una página en la que se puede escuchar (gratis) o comprar, según permitan la conciencia y el bolsillo de los cibertimberos.

Ya que mi nombre figura en los créditos del disco, no queda muy bien que lo reseñe. Así que me limito a anunciar que “La cibertimba y el bárbaro” ha superado mis expectativas, que no eran poca cosa. Sigo la carrera de Larramendi desde mucho antes que deviniera amigo: hablo de hace par de décadas, del parque de 13 y 8 en el Vedado, la Casa del Joven Creador, a unos pasos del puerto de La Habana, o de alguna descarga de esas que empataban la noche con el día en casa de quién se acuerda quién. Desde entonces no ha dejado de impresionarme su talento para componer canciones y su gracia para tocarlas. Por lo visto (o mejor, por lo escuchado en su trabajo más reciente), la admiración sigue en aumento.

Aunque tiene varios músicos invitados —empezando por ese chelo divino de Ivette Falcón Ugarte—, en varios temas el compositor se viste de hombre orquesta. De ahí que, en los créditos, en más de una ocasión aparezca el siguiente texto: “Boris Larramendi: Todo lo que suena”. A la tercera canción y a este detalle se debe la primera parte del nombre de “La cibertimba…”. “Algo de tu amor debe quedar porque me siento bárbaro”, canta Larramendi en el sexto tema para completar el título del disco. Y así es como se siente uno mientras lo escucha.

Si antes bastaba con una lata y un palo para armar el guateque cubano, a Larramendi le sobra con el estudio que se ha creado en su apartamento madrileño para tocar todos los instrumentos, hacer todos los efectos sonoros y, ya que estamos, poner a gozar al personal.

“Todo lo que suena” es también una manera de llamar al disco de Larramendi en casa. Pobre artefacto, lo voy a rayar. Desde qué lo recibí el sábado pasado no escucho otra cosa.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
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Una respuesta a La cibertimba de Boris Larramendi

  1. borislarramendi dijo:

    Oye.Una vez más..Muchísimas gracias por todo mi hermano!!!
    Para mí es un honor muy grande ser merecedor de estas palabras tuyas…Nada más..
    Ya tú sabes..Amor para siempre!!!

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