Paranoia III

Estos regalos te vigilan el insomnio:
la postal de un pájaro volando al sur,
frascos de vitaminas, jabones,
botellas vacías, ceniceros,
un piano silente y solidario
y el ladrido oportuno de tu perro.

Regresas a la cama.
En cualquier latitud, mentir
sigue siendo un derecho absoluto.

El azar repite su rutina inigualable.

Y otros regalos te vigilan mientras duermes.

Acerca de Alexis Romay

Pienso, luego escribo.
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3 respuestas a Paranoia III

  1. Anonymous dijo:

    Asi es, siempre el ladrido de mi perro………

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  2. Anonymous dijo:

    «La vida entera cabe en un soneto…».

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  3. Anonymous dijo:

    Eso, redundo, está muy bueno.

    César Reynel

    Me gusta

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