Oda a The Special One (en la semifinal de Champions)

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Volvió a sentar a Marcelo
el mezquino de Mourinho.
A Benzema le hizo un guiño.
Luego encontró su consuelo
con Özil que, a ras del suelo,
trinó mejor que un canario…
Pero enmudeció el vestuario
después de un gran frenesí
con un gol de Ribery
y otro gol de Súper Mario.

El indignado de la Plaza

¿Alguien sabe qué ha sido del joven “indignado” —como él mismo se define—que entra en cámara a partir del minuto 9:01 del programa que “Salvados” dedicó a la visita del Papa a la isla?

Creo recordar que, en su momento, los eternos suspicaces —sobre quienes publiqué ayer un texto de Geandy Pavón, que suscribo letra por letra— acusaron al indignado de ser un agente provocador. Yo le doy el beneficio de la duda. Y me pregunto qué ha sido de él.

Geandy Pavón: La política de los colores

Los cobardes suelen esconder su defecto en el ataque a los indefensos. Eso es lo que hace la dictadura cubana y también otros que desde el exilio aparentan combatirla.

Creo que el exilio tiene y ha tenido un papel fundamental en la lucha por la democratización de nuestro país y por tanto los que nos encontramos fuera también tenemos derecho a discrepar y ser críticos, no solo con la dictadura, sino también con aquellos que desde la isla hacen oposición. Es lícito estar en desacuerdo, sin embargo, cuando se acude al ataque ad hominem, cuando se acusa sin pruebas, se ha comenzado a jugar el viejo juego de la dictadura.

El gobierno cubano eliminó el estado de derecho para poder acusar y encarcelar sin pruebas, para poder calumniar y para poder fusilar. Quienes, desde el exilio, atacan y acusan a miembros de la oposición en Cuba sin mostrar pruebas, no hacen más que usar la lógica del castrismo, salvaguardando su calumnia en el hecho de que el calumniado no se puede defender legalmente. Cuando se acusa a Yoani Sánchez, a Guillermo Fariñas, al proyecto Estado de Sats, y a Eliécer Ávila, de ser agentes del gobierno cubano, esa acusación descansa en la comodidad que ofrece el hecho de que estas personas no viven en un estado de derecho que les garantice su defensa legal. Los calumniadores dicen estar contra la dictadura, pero en la práctica se aprovechan de ella: a sus víctimas sin derechos allí les dan el mismo trato afuera, bajo el manto y la garantía de la impunidad.

La política en su estado fundamentalista tiende más a la maniquea naturaleza del tono que al carácter multiple del color, es entonces cuando las acciones y las palabras se tornan blancas o negras; cuando esto pasa se pierde el interlocutor aunque se tenga delante. Si de verdad queremos democracia para Cuba, deberíamos comenzar a entender que lo alternativo, es parte fundamental de una sociedad plural y con derechos.

Geandy Pavón
12 de abril de 1012

La gran estafa

Una fuente entrañable —que prefiere mantenerse en el anonimato—, me envía esta carta dirigida a “todos los militantes de la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas) en Ciudad de La Habana”. Aunque no viene fechada, el primer párrafo revela que data de principios de 1989.

Lo triste del caso es que dos décadas más tarde, los militantes de la unión de marras pueden “cortar y pegar” párrafos enteros de la misiva y reciclarlos en sus arengas del siglo XXI. Nada ha cambiado desde entonces en la retórica post apocalíptica del régimen. Nada ha cambiado desde entonces en el quehacer represivo del régimen. De hecho, nada ha cambiado desde entonces en el régimen, excepto un nombre, aunque se mantiene el apellido. Nada ha cambiado. El cuartico está igualito.

Aquí les dejo una evidencia más de la gran estafa:

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El silencio del Vaticano ante los crímenes del régimen cubano

POR MARIA C. WERLAU

En su reciente visita a Cuba, el Papa Benedicto no mencionó a las víctimas
de los hermanos Castro. No debe sorprender. Durante décadas la Iglesia ha guardado silencio sobre los peores crímenes del régimen en el afán de preservar su influencia y avanzar su misión en Cuba totalitaria.

Se destaca un atropello que involucró a la Iglesia directamente. El 2 de enero de 1981 fusilaron a tres hermanos —Ventura, Cipriano y Eugenio García-Marín, de 19, 21, y 25 años respectivamente— después de que entraran a la nunciatura (embajada del Vaticano) en La Habana buscando refugio. Eran Testigos de Jehová de familia muy humilde. Amenazados con ir a prisión por practicar su fe, el 3 de diciembre de 1980, junto a dos hombres y tres mujeres, penetraron la sede diplomática y solicitaron asilo. Horas más tarde, un equipo de Tropas Especiales del Ministerio del Interior invadió el recinto y los llevó presos.

Luego de un juicio sumarísimo, los tres hermanos fueron condenados a muerte
supuestamente por haber matado de un disparo al mayordomo de la nunciatura. Semanas más tarde, fueron fusilados. El resto de los participantes en la toma del recinto recibieron condenas de 15 a 25 años. La madre de los hermanos García-Marín y varios parientes fueron sentenciados a 20 años de prisión solo por conocer los planes aunque no habían participado en el hecho. La madre murió en 1992, luego de haber perdido la razón durante su cautiverio, y aún clamando por los restos de sus hijos para darles santa sepultura. Gracias a cierta presión internacional, los soltaron algunos años antes.

Luego se reportó que el mayordomo supuestamente muerto estaba vivo y era un agente de Seguridad de Estado que había fingido sus heridas durante la toma de la nunciatura. (Para más detalles, visite la base de datos de Archivo Cuba).

El Vaticano ha mantenido hermético silencio público sobre el caso. Se alega
que le dio permiso al régimen cubano para entrar en la sede y capturar a los que pedían asilo.

El rastro de sangre de los hermanos Castro es una larga mancha que ha ido
creciendo por más de cinco décadas. Los guardacostas cubanos han asesinado niños junto a sus padres cuando intentaban escapar de la isla; los carceleros han matado a golpes a mujeres embarazadas y adolescentes. La cifra de muertes sigue creciendo con las de valientes disidentes que perecen en huelgas de hambre en reto final contra la represión, así como quienes desaparecen en el Estrecho de la Florida tratando de huir y los muchos jóvenes que están muriendo por las terribles condiciones de presidio, encarcelados por delitos económicos que sólo son crímenes en regímenes totalitarios.

La decisión del Papa de legitimar a los asesinos mientras se olvida a sus víctimas es lamentable. La Iglesia debiera exigir decisivamente que cesen estos crímenes y plantarse firmemente por la vida y la seguridad del pueblo cubano.

***

María C. Werlau es Directora Ejecutiva de Archivo Cuba.

Traducción al español cortesía de Archivo Cuba.

Este texto fue publicado originalmente en inglés, en The Miami Herald, en
la edición del domingo 8 de abril de 2012.

Los lineamientos (según los Muppets)

Performance: Diversionismo ideológico

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Lugar: Londres
Fecha: 18 de mayo de 2009
Concepto: Alexis Romay
Tesis: La bolsa en la mano (con dos o tres productos capitalistas) y las ideas subversivas del intérprete le confieren a este performance un indeseable contenido ideológico, según los rigorosos parámetros que dicta la política cultural del régimen cubano.

¡Viva el diversionismo ideológico!

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Por menos de lo que cuesta un café, Diversionismo ideológico está disponible en las siguientes librerías:
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Barnes & Noble (Nook)