Archivo de la categoría: Una décima (a)parte

Regla de oro

Al vocativo, la coma:
ponla, que no es opcional.
Si la omites está mal
en Madrid, La Habana o Roma.
Esa regla no es de goma,
no es flexible (ni hace daño)
y se aplica desde antaño
para aislar al vocativo.
Pon la coma, hiperactivo,
y te evitas el regaño.

Pronóstico previo al Clásico

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A mis amigos madridistas (sobre todo a C. Barriga, E. Del Risco, J. Gutiérrez, E. Suárez y E. Zamora)

Oye, merengue querido,
¿acaso no te enteraste
del grandísimo contraste
que verás en el partido?
Ese Mourinho engreído
volverá con su trivote
para cazar un rebote
en el medio de la cancha,
en busca de la revancha,
en aras del despelote.

El Barça saldrá a jugar
al tiqui-taca y al toque.
(Con tal de que desemboque
en gol espectacular,
nada tengo que objetar).
Un pase a la olla: un golazo;
un caño y un zapatazo
que se cuele por la escuadra.
Que el Barça muerde y no ladra.
Vaticino partidazo.

Oda al curralo

Después de haber editado
y editado el día entero
—no es un decir ni exagero—,
después de sonar el cuero,
después de haber agarrado
por los cuernos a algún toro,
con swing, estilo y decoro,
con gracia y con entereza
y sin bajar la cabeza,
hago mutis por el foro.

Barça y las desventajas del fútbol total (en la semifinal de Champions)

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El conjunto de Guardiola
—vale, mi Barça querido—
al parecer se ha dormido
en Londres. (Y eso no mola).
Aunque sí dio pie con bola
—treinta mil pases preciosos
y trucos artificiosos—,
cuando estaba el gol cantado
el chileno lo ha fallado.
¿Drogba y el Chelsea? Dichosos.

Coloquio (ideal) de mi club (imaginario) de admiradoras

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—Alexis es un encanto
(más modesto el muchachito).
—Y ahora sacó hasta un librito
de décimas (y de espanto).
—Me ha gustado tanto, tanto.
—Me he reído a carcajadas.
—Reduje hasta tres pulgadas
(de cintura) con sus rimas…
—¿Todavía no te animas?
(¡Compren el libro, estimadas!).

Mensaje (tardío) a la feligresía con motivo de la visita del Papa

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Si en el medio de la misa
no te puedes contener
y no quieres esconder
entre el pecho y la camisa
lo que te quita la risa
y te lleva a la congoja,
no permitas que te coja
el de la mano de plomo,
que te va a romper el lomo.
¡Cuidado con la Cruz Roja!

***
(Ilustración: El Guamá).

Diversionismo ideológico (en versión Bollywood)

La noticia del lanzamiento del libro está en la calle

***
Por menos de lo que cuesta un café, Diversionismo ideológico está disponible en las siguientes librerías:
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Barnes & Noble (Nook)

Una nota prosaica sobre Diversionismo ideológico

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Seré breve. Con esas dos temibles palabras comenzaba muchos de sus discursos el viejito sangrón que se adueñó de Cuba hace más de medio siglo. Con esta introducción me propongo exactamente lo mismo. (Me refiero a ser breve, no a adueñarme de la isla. Espero que los resultados no sean tan nefastos).

Si hace un lustro alguien me hubiera dicho que alguna vez en mi vida vendería casi un centenar de décimas por el módico —énfasis en módico, lectores— precio de ¡99 centavos de dólar!, habría olvidado los buenos modales para soltar una aparatosa carcajada. Resulta que hace un lustro no había escrito una espinela. ¡Ni falta que me hacía! Hasta entonces, cuando quería rimar —ya fuera apuntando a la sátira o al mismísimo Parnaso—, recurría al soneto. Mi predilección por la rima entraba por el endecasílabo y ahí soltaba el ancla. (De tal suerte, mi libro Los culpables intenta versificar la cosa cubana, desde una perspectiva menos humorística). Un poco snob, como todo habanero que se respete, asociaba la décima con el “punto guajiro”, la campiña y, sobre todo, con Palmas y Cañas, aquel soporífero programa televisivo que —a pesar de sus geniales repentistas— inducía al estado de coma por aburrimiento y hacía que las tardes de domingo transcurrieran a la velocidad en que se forman y se destruyen las galaxias. Sin embargo, un buen día escribí una décima, y la gracia del octosílabo creó adicción. Desde entonces no he podido —ni querido— parar.

Diversionismo ideológico
compila una selección de las décimas publicadas en mi blog, Belascoaín y Neptuno, bajo la etiqueta “Una décima (a)parte”. La selección para este volumen, claro está, es arbitraria. Intenté rescatar las que podían ser leídas más allá de las circunstancias que las inspiraron, a pesar de que casi todas respondían a una coyuntura específica, una estupidez concreta perpetrada por los hermanos Pinzones y su aparato represivo, alguna tontería puntual del golpista venezolano, cualquier infamia del ex canciller español en su intento de apoyar a la dictadura más longeva e ignominiosa de este lado del Atlántico, o lindezas de igual índole. Pero ¿ven?, ya caí en la gravedad. (Y se puede ser cualquier cosa menos chivato o pesado).

El libro debe su título a esa figura legal con la que me asustaron de niño y por la que todavía cualquier compatriota puede ser encarcelado en la isla. Pensar es un delito en los totalitarismos, y la Cuba de los Castro no es excepción. (Ah, y yo que aspiraba a escribir un prólogo sin mencionar ese apellido que invita a la arcada, la náusea, la urticaria). Es práctica común de los dueños de la finca cubana acusar a sus detractores de ser agentes de la CIA, de estar financiados por potencias foráneas o hasta de aliarse con los extraterrestres que en algún momento del futuro no lejano invadirán la isla para volver a instaurar el capitalismo salvaje. Pero lo cierto es que los muchachos de Langley y las potencias foráneas jamás me han enviado un cheque, y si los marcianos algún día pisan la otrora tierra más hermosa que ojos humanos vieran lo harán para bailar un cha cha cha. Y, lo más importante, si los lectores —ya convencidos de lo beneficiosa que puede resultar, para el colesterol, la lectura de estas décimas— deciden comprar el libro, será entonces la primera vez que su autor gane un centavo producto del diversionismo ideológico.

***
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Diversionismo ideológico: bueno, bonito y barato

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Compilación de décimas satíricas sobre la cosa cubana, publicadas con nocturnidad y alevosía en Belascoaín y Neptuno, que además de ser el blog del autor es una entrañable esquina habanera.

***
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Alarde repentista (en horario de oficina)

Sandra me pide una rima
divertida y cadenciosa
en esta tarde preciosa.
Y yo, por más que me exprima
(como si fuera una lima),
no hay manera de que aguante
esa presión tan constante
que es escribir por encargo.
No doy más, de aquí me largo
(con los versos por delante).

Diplomacia y reptiles

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La Habana y el Vaticano
nombran un embajador
que es un reptil y un primor
y soñó ser italiano.
Los anhelos del Fulano
de escapar del carcelero
se los tragó el vertedero.
Por dictamen y capricho,
terminará el susodicho
en un cinturón de cuero.

***

[Monseñor Giovanni Becciu bendice al cocodrilo. Roma, 14 de marzo de 2012. (AFP)].

Dos empleados de Agitación y Propaganda hablan en medio de la faena

—Crearemos nuestras vallas
con cincel (¡y con ahínco!):
“¡Que devuelvan a los cinco!”,
pondremos en las murallas…
—¿A qué cinco? ¿A los canallas?
A uno lo están devolviendo.
—¿Qué es lo que tú estás diciendo?
—Que lo devuelven, mulato,
a pesar de ser chivato,
así que ve corrigiendo:

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***
(Caricatura: Ley Martínez).

Décima escatológica a los líderes de la revolución cubana

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Oh, mofeta que has rociado
este trayecto del tren,
dime si puedes también
hacer lo que te he encargado:
cuando llegues al Vedado,
vas a doblar a la izquierda.
Tu meta es una, recuerda:
el Barbudo y su hermanito.
¡Rocíalos un poquito
para que huelan a mierda!

Despedida (y reconocimiento) al que firmaba los permisos de salida (de escritores y artistas)

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“Atendiendo a su experiencia”
(por ser dócil y discreto),
liberaron” a Abel Prieto,
defensor de la incongruencia,
príncipe de la indolencia,
ya ex ministro de cultura,
funcionario de estatura
que cumplirá su tarea,
siempre y cuando esta no sea
escribir literatura.

***

Y dice Wichy García Fuentes:

Y perdimos a Abel Prieto
para los chistes casuales
de negros en carnavales
con el carné del aprieto.
Su destino es un secreto
como la obra de aquel
que colocaron por él
en el puesto codiciado
cuando Fernando ha llorado
por no alcanzar el vergel.

Barça vs. Gijón

Con ese Iniesta inspirado,
sin Messi de falso nueve,
no importa si escampa o llueve,
que hay fútbol garantizado.
Tiqui-taca y desenfado
hasta con un hombre menos,
que si son diez y son buenos
y se juntan en la cancha,
en Cataluña o La Mancha,
no valen rayos ni truenos.