Archivo de la categoría: Represión

Estado de SATS: sobre arte y activismo social, desde La Habana

Tengo el placer de compartir la continuación del panel de Estado de SATS dedicado al binomio arte + activismo social. Participan, desde La Habana, Górki Águila, El Sexto, Orlando Luis Pardo Lazo y Lía Villares. (Aquí pueden ver la primera parte, con intervenciones de Paquito D’Rivera, Enrique Del Risco, Geandy Pavón y este escriba).

Transcribo mis preguntas, seguidas del video.

De Alexis Romay para El Sexto

A la máxima del régimen de “esta calle es de Fidel”, le has respondido estampando tu arte en el espacio público. También has vindicado tu espacio individual y a la difunta Laura Pollán, fundadora y líder de las Damas de Blanco, tatuándote su efigie en el pecho. En tu caso, ¿dónde termina el arte y comienza el activismo social? ¿O son uno los dos?

Para Orlando Luis Pardo Lazo

Además de tu intensa labor como escritor y fotógrafo, te has involucrado en varios proyectos editoriales alternativos. La revista Voces es el más reciente ejemplo. La misma desconoce esa división que tanto promueve el régimen de la isla entre “cubanos de adentro” y “cubanos de afuera”, y publica a creadores de las dos orillas. Imagino que, además de los consabidos problemas de conexión, tienes que sortear todo tipo de trabas para llevar a cabo este proyecto. ¿Cómo te las arreglas? ¿Qué podemos hacer para echarte una mano?

Para Lía Villares

Los bloggers alternativos cubanos dentro de la isla —movimiento del cual eres pionera y miembro activo— han conquistado el ciberespacio, ejerciendo derechos que les son conculcados en la vida real. Luego de ganar esa parcela en el mundo virtual, ¿cómo se puede traducir este logro en terreno ganado en la calle, en un país notable por su escaso por ciento de conectividad a internet? ¿Cómo se “conecta” una blogger cubana con su vecino, un lector en potencia que no tiene acceso a la red de redes?

Para Gorki Águila

En lugar de optar por la estética nostálgica y a ratos plañidera de la Nueva Trova, te has consagrado con el estilo transgresor del punk, al punto de que en “El Comandante” subes la parada a límites inéditos en la canción protesta. La dictadura de los Castro ha establecido que “el arte es un arma de lucha de la revolución”. Y tu respuesta es un guitarrazo que propone un cambio radical a la dieta del susodicho. ¿Crees que el arte y, en específico, tu obra, puede ser un arma de lucha en pro de la democracia en Cuba?

Pregunta general

Completa las siguientes frases:

Lo bueno del matrimonio entre arte y activismo social en Cuba es…

Lo malo del matrimonio entre arte y activismo social en Cuba es…

Silvio Rodríguez dice “basta y echa a andar”

(Ecuador Press). Quito, 27 de diciembre

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Luego de décadas de ofrecer su apoyo constante e incondicional al régimen de los hermanos Castro, el controvertido cantautor cubano Silvio Rodríguez ha roto públicamente con el gobierno que le «dio razón de ser». La ruptura pisa los talones a su reciente descontento respecto al derecho de los cubanos a entrar y salir de su país sin necesitar el visto bueno del gobierno de la isla.

Su malestar con el régimen cubano salió a flote en la capital ecuatoriana, durante el concierto que cerraba su “Gira por la otra América”. Fue a raíz del estreno de “El ciego” —considerada por los conocedores de su obra como una continuación de “El necio”, canción insignia del trovador, que dedicara en la década de los noventa al mismísimo Fidel Castro—, cuando Rodríguez tuvo que interrumpir la guitarra para recitar el estribillo, casi entre lágrimas:

El sueño se volvió mil pesadillas.
Los muertos en el mar mueren de olvido.
Que nadie me perdone lo vivido.
Mi Alicia se quedó sin maravillas.

«El sueño que añora mi canción», comentó el juglar durante la entrevista posterior al concierto, «fue la promesa malograda de la revolución. Ya le he dedicado casi cinco décadas, cantándole las loas, cual si fuera su bardo oficial. Y lo he hecho como un soldado de la palabra, con el orgullo del deber cumplido. Pero cada vez se hace más difícil defender lo indefendible. La reciente negativa oficial a emprender la reforma migratoria tan anhelada por el pueblo ha sido la gota que colmó la copa. Hoy Silvio Rodríguez ha dicho basta y ha echado a andar. Ese estribillo, que hace alusión a los balseros, es un anuncio de lo que vendrá. Componer la oda a todos los que han perecido en el intento de fuga de la isla es mi tarea pendiente».

El cantante se negó a confirmar si sus palabras deberían ser interpretadas como una deserción política. Tampoco confirmó ni negó si regresaría a la «isla-cárcel», como se refirió a su tierra natal a lo largo de la noche.

«Antes de marcharme, quiero que conste que Amaury Pérez, además de que nunca fue trovador, siempre fue un chivato», dijo, antes de dar por terminada la rueda de prensa, aunque ningún periodista supo a ciencia cierta de quién estaba hablando y el cantautor —que desapareció como si se lo hubiera tragado un rabo de nube— no se molestó en aclararlo.

***
Actualización de las 10:35 pm del miércoles, 28 de diciembre

Estimados lectores de Belascoaín y Neptuno: ¡Feliz día de los inocentes!

Notificación a miembros de Pyongyang Plañideras S. A.

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Hay trabajo voluntario
en el parque y en la plaza…
Que no quede un alma en casa,
que esto será legendario.
Tenemos fecha y horario
y papel en el velorio:
nuestro lamento mortuorio
—ensayado y financiado
con las arcas del estado—
es, ya ven, obligatorio.

Némesis: Ottawa

Ayer, 14 de noviembre de 2011, a las 11pm, el artista cubano Geandy Pavón proyectó la imagen de la difunta Laura Pollán sobre la fachada del consulado de Cuba en Ottawa. Este performance es parte de su proyecto “Némesis”, en el que Pavón proyecta en las paredes de consulados y embajadas del régimen cubano —esto es, en la piel del victimario— la efigie de la víctima.

El video del performance está siendo editado. Mientras llega, tengo el privilegio de compartir estas imágenes. Las fotos son cortesía del artista.

Corran la voz.

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De opositores y otras alimañas

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Lo primero que hacen los tiranos es deshumanizar a sus enemigos. Al hacerlo, dan carta blanca para que los traten como bestias. La lógica de este acto es tan sencilla como macabra: no es lo mismo darle palos en la vía publica, a plena luz del día, a una mujer —como hicieran las turbas castristas en repetidas ocasiones a la difunta Laura Pollán; véase foto que encabeza este post— que aplastar a una alimaña ya convenientemente despojada de su humanidad.

Gaddafi llamaba “ratas” a sus opositores. Fidel Castro los llama “gusanos”. Su sobrina, Mariela Castro Espín, los llama “parásitos despreciables”.

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Para visitantes primerizos

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Aquí se documenta el descalabro,
el caos, la miseria tremebunda
—de cuerpo y de alma—, la herida profunda
que deja en Cuba el régimen macabro

que es ducho en apagar el candelabro
la luz tan necesaria que no abunda—,
gestor de la porra nauseabunda,
hermano del escombro y del escabro,

demiurgo de la infamia repetida,
experto en difamar a los ausentes,
Saturno que devora a sus ahijados,

instigador del pánico a la vida,
depredador mortal de disidentes…
Ya quedan advertidos e invitados.

***
(Foto: Santos Rodríguez).

Postal de cumpleaños a activista de derechos humanos

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Esta dama es de cuidado.
Tiene carisma y espuela
y en su blog, Chez Isabella,
aprendes que en el Vedado
—ese barrio destrozado
por el odio delirante
y la estulticia imperante…—
se reprime con fiereza
a gente con entereza
por orden del Comandante.

Tracey Eaton entrevista a Laura Pollán

Tracey Eaton entrevista a Laura Pollán, cortesía de Tracey Eaton en Vimeo.

Represión en Cuba: Damnatio memoriae

Acabo de recibir el siguiente mensaje de texto de fuente querida y fidedigna. La noticia corrobora que al castrismo no le basta con matar a sus detractores. También necesita injuriarlos después de muertos.

Seguridad del estado detiene violentamente a Katia Sonia Martin, Aime Cabrales, Elizabeth Kawooya, Abdel Rodriguez, Hans Delgado, Juan Manuel Lara y rompe ramo de flores para Laura Pollán.

Antídoto contra la añoranza

No necesito una cura contra la nostalgia. Pero, claro, podría encontrarme ante un caso extremo. Digamos que un día me levanto echando de menos la esquina que nombra este blog, los amigos y parientes que no sé si vuelva a ver, el olor de mar —ahora tan distante—, o el suelo que alguna vez pisaron estas plantas. Antes de que se instale la morriña, me queda la opción de mirar esta foto hasta la nausea.

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La nausea es instantánea.

Repaso los rostros de las víctimas —esas mujeres que defienden la libertad de expresarse y asociarse— y contengo una arcada ante los puños que las asfixian.

Solo entonces recuerdo que la distancia entre patria y paria es una errata.

***
(Foto: EFE/Alejandro Ernesto).

Cuba en cuarenta y cinco minutos

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Hace un par de días, mi amiga Mónica Lavosky me invitó a visitar sus clases de español avanzado en el preuniversitario —liceo, secundaria, colegio, instituto, high school, para los no cubanos— de nuestra comunidad ubicada en las afueras de Nueva York. Esta semana el tema de la clase era Cuba y a la profesora le pareció atinado invitar a un escritor que había vivido en carne propia ese macabro experimento que es el castrismo, máxime cuando se trataba de un escritor local.

Hay un axioma “revolucionario” que aplico constantemente en contra de la maquinaria propagandística de los hermanos Castro. Lo escuché por primera vez quizá pronunciado por el dueño de los micrófonos, o tal vez de boca de algún militante de la Unión de Jóvenes Comunistas en su inútil empeño de convertirme a su Causa —la causa de la delación y de la infamia, pero Causa al fin—. El origen no importa. Lo que cuenta es el contenido: “se combate en todos los frentes”. De tal suerte —ya lo he dicho en otras ocasiones—, siempre que tengo la oportunidad de contrarrestar la propaganda del régimen, acepto gustosamente la invitación. Así que, ni corto ni perezoso, me aparecí en la escuela.

Es bien difícil, cuando no imposible, analizar a fondo el drama cubano en cuarenta y cinco minutos de una clase para estudiantes de una lengua extranjera, por muy avanzado que sea su dominio del idioma en cuestión. Pero sí da tiempo a presentar una vista panorámica del pueblo y del régimen que lo subyuga desde hace más de medio siglo.

La charla fue amena, gracias a un rango de preguntas amplio y diverso que abarcó desde lo personal —«¿qué dejé en la isla?»— hasta lo más general —cuestiones concernientes al presente y futuro de Cuba—. Traté de responder con humor —que para contar la verdad no hay que ser pesado—, pero sin trivializar el sufrimiento de un país en el que los derechos de sus habitantes han sido convertidos en privilegios.

Rescato, de todo el intercambio, dos respuestas. Alguien me preguntó cómo me había ido de la isla. «Nadando; todavía me duele el hombro», dije, y el aula entera estalló en una carcajada. Acto seguido, aclaré la imprecisión. «Uno se va de un país que respeta la entrada y salida de sus ciudadanos. De un régimen que viola ese derecho, uno no se va, uno se escapa. «¿Tiene familia en la isla?», fue la segunda interrogante. Hay dos maneras de contestarla. Para la primera variante, basta con un monosílabo. La segunda versión puede ser un poco más descriptiva e impactante. En vista de que estábamos en una clase de español avanzado y uno de los objetivos de mi presencia era precisamente que escucharan a un cubanoparlante, opté por esta última.

Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, me lancé a construir una imagen, con menos de mil palabras. Les pedí que visualizaran una naranja: dulce, jugosa, compacta, de un naranja —valga la redundancia— intenso. «Pongamos que esa naranja es Cuba», acoté. Luego les pedí que visualizaran un cuchillo grande y filoso, de esos que son usados para cortar la carne cruda. «El cuchillo es Fidel Castro», dije y corté la naranja imaginaria que un momento antes había sostenido en mi mano izquierda. «Eso es lo que nos queda luego de cincuenta años de dictadura: una nación dividida por la geografía y la política». La metáfora —ya sé, bastante simple— caló.

Eran las 9:40 de la mañana cuando culminó mi visita. Mónica me acompañó hasta la entrada —en este caso salida— de la escuela. Nos dimos las gracias mutuamente, nos despedimos y salí rumbo a mi trabajo —¿cómo decía aquella frasecita revolucionaria?, ¡ah, sí!— con la satisfacción del deber cumplido.

***
(Foto: Santos Rodríguez).

El “ministerio del turismo” y el “arte culinario” en Cuba

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Si te encuentras en La Habana
y te gusta el buen comer,
no te vayas a perder
una delicia cubana
(¡mejor que la mejorana!).
No es pollo, cerdo, ni pato,
pero prueba el nuevo plato
que te abrirá el apetito
(y así alimentas el mito):
el elogio del chivato.

Sin novedad en el frente

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Hay un revuelo en La Habana,
un runrún —un ajetreo
de colmena en apogeo—
en la vida ciudadana.
Una practica malsana
ha puesto malo el ambiente.
¿Que se acabó el detergente?
No, queridos amiguitos:
se han sumado los “gallitos”
a reprimir a la gente.

***
(Foto: Desmond Boylan/Reuters).

En #Twitthab la vida es más bonita

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En La Habana se tutea
a la gente con descaro.
Lo que sí sale más caro
es si la gente tuitea.
Se permite verborrea
sólo si es oficialista,
habanera-estalinista,
es decir, mierda enlatada…
El plan para la jornada:
puro teque cederista.

***

Y comenta Abel:

Puro teque cederista
que teme a la diferencia,
no admite la competencia
y se las da de marxista.
Te mienta a “Villa Marista”
para infundarte temor,
o a la conga que es mejor
para no dejarte hablar
y así poderte arrollar
por 23 con calor.

***

(Foto: Aguaya Berlín).

Ni venganza ni borrón y cuenta nueva