No, por esta vez no me refiero a La Habana ni ninguna capital de provincia de la cleptómana isla de Cuba. Sucede que gracias a un muy grato proyecto de penúltima hora, esta semana he tenido que viajar a un recóndito rincón de Nueva York a ganarme el pan nuestro de cada día.
En la hora y media de la ida y los correspondientes noventa minutos de la vuelta, he tenido la oportunidad de dar cuenta de dos libros, uno de los cuales recomiendo con un fervor casi religioso.
Ciudad de ladrones, novela de David Benioff, narra una semana en la vida de Lev Beniov, un adolescente judío que, producto de azares que prefiero no revelar y durante el sitio de Leningrado (ciudad a la que sus habitantes, entre mamparas, aun llaman “Piter”, un cariñoso diminutivo de San Petersburgo) se ve forzado a cruzar a territorio enemigo junto a Kolya, un joven, carismático, arrogante, bien parecido, mujeriego, letrado y divertidísimo descendiente de cosacos, presunto desertor del Ejército Rojo, para más detalles. (Por cierto: cualquier similitud entre los apellidos del autor y el protagonista no es pura coincidencia).
La misión de esta pareja dispareja de cosaco y judío: encontrar, so pena de muerte, una docena de huevos y entregársela a un coronel del NVDK en un plazo de siete días. Menuda tarea.
Entre algún paracaidista alemán que cae del mismo cielo del que llueven las bombas que asolan la ciudad, el hambre imperante y palpable, el frío que el lector habrá de sentir en carne propia, algún que otro caníbal que sueña con merendarse a los protagonistas y un sinfín de vicisitudes que estos habrán de salvar, de la mano de una prosa tan cuidada como excepcional, el viajante (que no lector) se perderá una y otra vez en la desolada estepa buscando a esa dichosa gallina de los huevos de oro.
Me consta que existe edición en castellano, pero desconozco la calidad de la traducción pues leí el libro en su lengua original. En cualquier caso, a quienes dominen la lengua de Eliot, aventúrense a leerla en inglés, esfuerzo que verán recompensado con creces. De lo contrario, léanla entonces en español y me cuentan…
No me atrevo a añadir más para no desvelar elementos clave de una trama en la que la risa sucede al llanto que antecede, por supuesto, a la risa en un carnaval de emociones que tiene lugar en esa ya por siempre entrañable “ciudad de ladrones”.













4 respuestas hasta el momento ↓
Nuyorrican // Enero 16, 2010 a 12:14 am |
y el segundo libro?
Alexis Romay // Enero 16, 2010 a 8:48 am |
El segundo libro es de no ficción; se titula How Soccer Explains the World, de F. Foer. Lo recomiendo muy encarecidamente a los amantes del fútbol.
dovalpage // Enero 18, 2010 a 3:24 pm |
¡Ahora mismo empeizo a buscarlo! Me encanta tus reseñas porque dices pero no mucho…
amaranto úrsulo // Febrero 3, 2010 a 4:38 am |
oye niño, pero tú que abjuras de los lugares comunes, escribes que pareces éufrates del valle…