
Soy feliz: he descubierto
que eres “mi amigo del día”.
¿Te imaginas mi alegría?
¡Pensaba que estabas muerto!
Tú siempre has sido un experto
en sorpresas fabulosas…
¡Se te ocurren cada cosas!
Y aunque jamás te haya visto,
sé que sabes que yo existo…
¡porque me regalas rosas!


Muy simpática la décima, te regalare rosas!!!
¡Está muy bueno eso!
El Caralibro tiene su mendó…